El Centro Democrático, más allá de su estructura jerárquica como partido, es decir, desde sus bases sociales en todo el país debe como ejercicio práctico de reflexión solicitar que cuanto antes se realice una Convención Nacional para afrontar los grandes retos electorales, programáticos y políticos que en menos de veinte días conmocionan la realidad nacional.
Muchos hechos conmocionan la realidad nacional: pírrico aumento del salario mínimo, venta de activos estatales en empresas estratégicas, ola de calor que produce sequia que obliga al racionamiento de agua en muchas regiones del país, además del aumento de nuevas enfermedades epidémicas como el virus SICA o el Chincunguya; alza de precios general y aumento de impuesto; crisis de credibilidad hacia la Rama Judicial y los partidos políticos…en un largo etcétera, podríamos resumir menos de veinte días de año nuevo que comenzó marcado por un comienzo rápido de actividades laborales y un ambiente de crisis económica generalizado. Podríamos elucubrar muchas cosas y buscar culpables, pero, si bien un triunfo electoral mayoritario en las elecciones regionales de octubre del Centro Democrático hubiese dado un mensaje al país y al Gobierno Central de cambio de rumbo de la Nación, la situación macroeconómica hubiese hecho inevitable la cruda realidad presente. Pero volvemos al punto: los errores políticos no deben excusarse con las coyunturas externas. Como dice el dicho: “Mal de muchos, consuelo de tontos”.
En el plano interno partidista, la rabia, el calor del momento la cercanía de las ya pasadas fiestas del fin de año no permitían una reflexión seria sin apasionamiento ni cacería de brujas parcializada hacia ningún bando en contienda, se entiende que hubo un fracaso entendido en el término de triunfos electorales de ocupar el mayor número de plazas electorales posibles. Muchos hablan contra este punto que los pocos triunfos escuetos en algunas asambleas departamentales, concejos municipales y alcaldías menores, sumado a las alcaldías de las capitales Leticia, Florencia y Puerto Carreño sumada a la gobernación de Casanare son el comienzo de la construcción de estructuras políticas de base electoral y de trabajo de masas…vuelve y juega…el maturanismo de perder es ganar un poco, siempre en la mentalidad de personas que ven la política como una actividad de atizar y catalizar aversiones, odios y desocupación que les permite evadir la realidad de sus propias vidas. ¡¡¡Hubo FRACASO!!! No vamos a hacer un suicidio colectivo, pero si se debe reflexionar y ACTUAR partiendo de la REALIDAD DEL FRACASO.
No existen castigos eternos en política, y existe en 2016, en este primer semestre se pueden realizar la reivindicación haciendo un papel heroico y realmente triunfante en las bases populares mediante dos elecciones: Plebiscito por la Paz y elecciones de las Juntas de Acción Comunal en abril. Gobernar las bases populares en apoyo a los ediles del Centro Democráticos con nuevas posiciones en la administración y gobierno de nuestros barrios de gente honesta, profesional, de prestigio y trabajo comunitario y fieles a los principios del Estado Comunitario.
Pero desafortunadamente, lo anterior no se puede hacer sin una Convención Nacional que de manera participativa, organizada, imparcial con las diferentes facciones y tendencias existentes y por crearse al interior del Partido, teniendo cuidado con ciertos sectores proveniente del CONGRESO DE LA REPÚBLICA que promueven una campaña de desprestigio y descabezamiento de los actuales directivos dándoles la culpabilidad del fracaso regional, dejando intactos los Comités Departamentales y Municipales que sin duda, deben ser sometidos mediante votación y con uso de los Estatutos –algo que no se cumple, porque el caudillismo fanático interpreta la opinión del Presidente Uribe como órdenes a conveniencia para algunos en contra de los reglamentos que tienen peso de LEY- se tomen los correctivos pertinentes y después de éstos, tomar una agenda de trabajo para los cargos de elección popular ya en ejercicio y unificar esfuerzos económicos y políticos en las campañas respectivas del Plebiscito para financiar la campaña de la opción NO –dejando de lado cualquier aventurilla abstencionista-, que ya no tendrá financiación estatal, y un verdadero bloque de trabajo para recuperar posiciones en los departamentos donde más se perdieron posiciones claves frente a la votación presidencial de 2014, como Boyacá, Tolima, Huila, Antioquia, el Eje Cafetero, Cundinamarca, Nariño entre otros mediante un ejercicio organizado para ganar las juntas de acción comunal, aterrizando el discurso a las realidades regionales, articulado siempre con los principios partidistas.
Espero que esta no sea una flecha disparada al viento.
@armesto1989



