Arroz chino

La mitad de las redes social producen basura, y casi la otra mitad, también. Sólo una mínima parte tiene un efecto productivo para la humanidad, que bien manejada, se convierte en una herramienta positiva en materia de comunicación social. Las redes sociales no sustituyen a los otros medios (radio, prensa, televisión, etc), sino que se complementan. Sin embargo, éstas se han convertido en un arma de doble filo. Ya lo había advertido Margo Glantz (El Heraldo de Barranquilla, noviembre 28/18): “las redes sociales son peores que lo imaginado por George Orwell. El pensó que el Big Brother sería la televisión, pero las nuevas tecnologías han impuesto autoritarismo terrible, capaz de lavar cerebros, muy distinto al que se efectuaba en los países totalitarios del siglo pasado. El de hoy es un autoritarismo bastante subrepticio pero más perverso. Ultimamente, las redes sociales se están convirtiendo en algo maléfico”.

Utilizar las redes sociales para decir que el arroz chino en Santa Marta puede ser una fuente de la enfermedad del coronavirus, además de ser una infamia, es un acto de extrema irresponsabilidad tan peligroso como un acto terrorista, porque la ignorancia de nuestro pueblo así lo cree, especialmente nuestra juventud pegada a los celulares, que ya no hablan español, sino palabras recortadas que les van reduciendo el cerebro.

El arroz chino es un delicioso plato incorporado en nuestra alimentación con mucho valor nutritivo comparado con otros platos populares a base de aceites o grasas reutilizadas sin ningún control sanitario. El arroz chino tiene vegetales, pollo, carne, cerdo, cebolla, raíces chinas, soya, jengibre, ajo, entre otros), ingredientes que origen colombiano que se compran en cualquier supermercado también colombiano.

Que sea esta la oportunidad para invitar a los alcaldes para que en su plan de desarrollo implementen unos programas de mejoramiento de las condiciones alimenticias especialmente de nuestros niños así como la vigilancia e implementación de las condiciones sanitarias de las ventas callejeras de alimentos, donde puede haber mucha contaminación por la defectuosa manipulación de alimentos sin refrigeración adecuada a que se refiere el artículo 109 de la Ley 1801 de 2016 (Código Nacional de Policía y Convivencia), donde se le enseñe a los vendedores ambulantes los aspectos de una buena manipulación de estos productos para bien de la salud pública. Dime qué comes y te diré quien eres!

cuellofrancisco@gmail.com

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