• Alcaldes en peligro

    Para enloquecer a un alcalde no es necesario ninguna amenaza o llamada extorsiva. Basta utilizar algunas armas que están en nuestra Constitución Política y en leyes mal hechas. Veamos:

    1.Revocatoria del mandato. Tiene su respaldo jurídico en los artículos 40, 103 y 259 de la Constitución y la ley 131 de 1994. Los enemigos la comienzan a trabajar antes de la posesión del mandatario y la Registraduría Nacional del Estado Civil le suministra la documentación para tal fin. El artículo 65 de la Ley 131 de 1994 es maléfico, pues permite convocar la revocatoria por “insatisfacción general de la ciudanía o por el incumplimiento del programa de gobierno”. Los enemigos escogen la primera.

    2.Derecho de petición. En algunos municipios se conoce como el bombardeo. Tiene su respaldo jurídico en el artículo 23 superior concordante con el artículo 13 y subsiguientes del CPACA. Es una herramienta de mucha importancia para el control social, sin embargo, es también un arma corto punzante  que sirve para presionar a cualquier gobernante para extorsionarlo o ponerlo al descubierto cuando hay por debajo cosas raras.

    3.Acción de tutela. Tiene su respaldo en el artículo 86 de la Constitución Política y reglamentada por los Decretos 2591 de 1991, 1834 de 2015 y el 1983 de 2017. Su aplicación no tiene límite. Por lo general no la firma un abogado, sino que ponen a cualquier ciudadano a firmarla, pues su uso indebido no tiene sanción alguna.

    4.Marchas y cacerolas. Está de moda. Le toco convivir con ellas a los próximos gobernantes. Tiene su suporte legal en el artículo 37 de la Constitución y el articulo 53 del Código Nacional de Policía, como una expresión de la libertad de expresión. Su ejercicio no tiene límites. Algunos políticos perversos la saben aprovechar manipulando a los bobos que salen a marchar sin saber por qué. Parecen inofensivas cuando no hay vándalos. Son muy efectivas para despertar al gobernante dormido, siempre que no haya violencia.

    Redes sociales. Depende de quien esté detrás. Cuando se les manipula, se convierten en el excremento del diablo. Bien intencionadas, producen efectos benéficos en favor de la comunidad. Son un complemento de los medios de comunicación que debieron cambiar porque se estaban envejeciendo. Hay que reglamentarlas para ponerles límites a su poder destructivo cuando están en manos políticos perversos.

    cuellofrancisco@gmail.com

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