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    LA TRASHUMANCIA ELECTORAL.

    En estos últimos ocho años, por esta época, me ha asaltado el temor de que el Consejo Nacional Electoral, mediante un procedimiento breve y sumario, declare que a miles de ciudadanos se les impida votar en Dosquebradas, como es su derecho constitucional, por considerarlos incursos en el delito de trashumancia electoral, como les ocurrió en 2011 a 10.936 ciudadanos y en 2015 a 12.690 ciudadanos, según las resoluciones 2104 y 3751, respectivamente, expedidas por el CNE.

    La trashumancia electoral también es conocida como “trasteo de votos” quees un delito penal, tanto para aquel que “trastea votantes” como para quien se deja “trastear”. El Código Penal Colombiano (Ley 599 de 2000) en el artículo 389 establece que “El que por cualquier medio indebido logre que personas habilitadas para votar inscriban documento o cédula de ciudadanía en una localidad, municipio o distrito diferente a aquél donde hayan nacido o residan, con el propósito de obtener ventaja en elección popular, plebiscito, referendo, consulta popular o revocatoria del mandato, incurrirá en prisión de 48 a 108 meses.” Esto es lo aplicable al candidato “trasteador”: entre 4 y 9 años de cárcel.

    Lo que más llama la atención es que, hasta donde se sepa y pese a la magnitud del problema, no ha habido ninguna condena por tal supuesto delito. Y muchos ciudadanos, especialmente jóvenes, han resultado perjudicados por tales decisiones. Me pregunto: ¿será que únicamente en este caso la carga de la prueba NO está a cargo del Estado? Y la presunción de inocencia del ciudadano ¿dónde queda?

    Abrigo la más firme esperanza que en esta ocasión no ocurra tal desafuero. Fundo mi esperanza en los siguientes datos estadísticos:

    Es evidente que el potencial electoral en nuestra amada Dosquebradas aumentó; pero pese a ello creo que en esta ocasión el CNE no declare trashumante a ningún ciudadano, por las razones que señalan el siguiente cuadro que contiene la reseña histórica de nuestro censo electoral:

    El actual censo electoral se incrementó en, apenas, 6.234 ciudadanos en relación con el de 2015, que resulta bajo considerando la tasa de natalidad y con ella el alcanzar la mayoría de edad de muchos adolescentes; además de la migración humana en busca de mejores condiciones de vida.

    Además, parece ser que el CNE pone sus filtros en aquellos municipios donde el incremento de votantes rebasa el 10 %. El nuestro lo hizo en el 4,14 %.

    No obstante lo anterior, debemos estar alerta para no permitir recaer en tales desafueros en que ha incurrido mencionada entidad electoral. Atención, mucha atención, en septiembre próximo que es cuando el CNE suele expedir tales actos administrativos.

    ¿NÚMERO DE CONCEJALES?

    Antes de ampliar la pregunta leamos lo que señala el artículo primero del Acto Legislativo 2 de 2015: “Adiciónense los incisos cuarto, quinto y sexto del artículo 112 de la Constitución Política, los cuales quedarán así:

    El candidato que le siga en votos a quien la autoridad electoral declare elegido en el cargo de Presidente y Vicepresidente de la Republica, Gobernador de Departamento, Alcalde Distrital y Alcalde municipal tendrá el derecho personal a ocupar una curul en el Senado, Cámara de Representantes, Asamblea Departamental, Concejo Distrital y Concejo Municipal, respectivamente, durante el periodo de la correspondiente corporación.” (He transcrito únicamente lo relacionado con el tema)

    Según tal “reforma de equilibrio de poderes”, nuestra Corporación ¿seguirá con 17 concejales o aumentará a 18? Igual pregunta cabe respecto a la Asamblea Departamental. Y, además, ¿qué entidad del orden nacional podrá hacer la suficiente claridad o necesaria interpretación de tal disposición? ¿Quizás el CNE?

    Ya vimos que en el Senado y en la Cámara de Representantes hubo aumento de sendas curules. ¿Se justifican más gastos para nuestro magro presupuesto municipal al tener un concejal más?

    EL TLC EN ESTA CAMPAÑA ELECTORAL.

    TLC es una sigla que significa Tratado de Libre Comercio que es un acuerdo regional o bilateral a través del cual se establece una zona de libre comercio de bienes y servicios en la que se eliminan aranceles.

    En ésta campaña el TLC ¿se aplicará como una zona de libre comercio (entiéndase compra) y de servicios (interprétese, contratos y cargos burocráticos) de votos? ¿Jocosamente podría interpretarse así?:

    TLC: Tamal, Lechona y Cerveza     o    TLC: Tejas, Ladrillos y Cemento.

    De esto sí que hemos visto en anteriores campañas con buenos resultados para quienes los ofrecen pero con nefastos resultados para la ciudad, especialmente en lo relacionado con los “aranceles”: compra de votos con pago en efectivo.

    En consecuencia, parodiando algún comercial de T.V., pensemos que:

    VOTAR A CONCIENCIA ES CORRECTO Y QUE VENDER EL VOTO ES CORRUPTO.

     Correo electrónico: ferpis7@hotmail.com                                     Dosquebradas, agosto 2 de 2019.

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    LO EXPRESADO EN ESTE ARTÍCULO DE OPINIÓN ES DE RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DE SU AUTOR Y NO NECESARIAMENTE REFLEJA EL PENSAMIENTO DE RISARALDA HOY.COM

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