• Aceptarnos en la diferencia

    A sus 16 años, Óscar está viviendo una de las etapas más complejas del ser humano a lo largo de su ciclo vital. Este es un periodo crucial porque comienzan a producirse cambios acelerados en todos los niveles. Por ejemplo, físicamente se consolidan los rasgos del género, y hay un gran flujo hormonal que tiene importantes repercusiones. En la esfera psicológica y emocional se dan los cuestionamientos sobre el sentido de la propia existencia y el de toda la especie humana. Uno de los rasgos más importantes que deja huellas indelebles son los primeros enamoramientos, el sufrimiento por no ser aceptado y la creación de ilusiones y grandes sueños que acompañan al adolescente. Pero este no es el caso de Óscar; a quien, a su corta edad, la vida se ha encargado de enseñarle las crueles e inhumanas formas de relacionarse que tienen muchas personas y grupos.

    Quince días atrás, la madre entró en choque cuando conoció a través de los mensajes que Óscar tenía con sus amigos en las redes sociales lo que a ella no le había contado. En esas conversaciones, el adolescente se refería a la vida como algo que no tenía sentido, que sentía mucho odio hacia todas las persona que conforman la sociedad, ¡incluida su mamá!, que lo mejor era morirse. Asombrada, le confesó al terapeuta que ese no era el hijo que ella había conocido hasta hace relativamente poco tiempo y que no se explicaba qué había pasado para que se produjera en él esa transformación. Cuando el terapeuta le preguntó sobre posibles desencadenantes, comentó con mucho dolor que hacía un año toda la familia se había visto forzada a abandonar su país de origen (Venezuela), y que cuando lo ingresó al colegio, estuvo sometido por sus compañeros a señalamientos, burlas, persecuciones y matoneo. Como resultado, él se negó a continuar en esa institución educativa.

    La situación vivida por Óscar no es inusual. En Colombia, según un estudio realizado por la Corporación Colombiana de Padres y Madres, Red Papaz (2018), el 29% de los estudiantes de quinto grado y el 15% de los de noveno han sido intimidados por sus compañeros. ¿Por qué es tan frecuente en nuestro país esta situación de matoneo escolar? Como todo fenómeno social, este tiene múltiples determinantes; sin embargo, es claro que en lo relacionado con el comportamiento humano hay una clara tendencia por parte de los niños a repetir los modelos cuya introyección hacen de sociedad y de las figuras de identificación -padres y adultos. La sociedad colombiana es excluyente, discriminadora e intolerante: a quien piensa y actúa distinto se le estigmatiza y se le considera adversario. No hemos entendido que la democracia es aceptar al otro en la diferencia.

    Por / Uriel Escobar Barrios

    www.urielescobar.net

    @urielescobarb

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