6 mitos y verdades de las empresas sostenibles y ambientales

Las organizaciones están tomando la bandera ambiental debido a la tendencia del mercado hacia este tipo de iniciativas, siendo necesario entender la realidad que hay detrás de las grandes pancartas, las etiquetas verdes y los comerciales de reciclaje. 

Bogotá. Conocer la verdad de la transición de las empresas sostenibles es importante, y ante esto Gestión de Riesgos Sostenibles (GRS), organización que transfiere los riesgos de un mundo renovable, analiza los mitos y verdades que hay detrás del mercado ambiental.

Sergio Isaza

“Cada vez son más comunes las campañas de grandes empresas respecto a la sostenibilidad; puede ser el cambio en la presentación de un producto, un nuevo empaque, una etiqueta con el ícono del reciclaje o colorear de verde el logo de la empresa. Cualquiera de estas estrategias es la consecuencia de una sociedad consumidora mucho más consciente que afortunadamente, se está manifestando en el mercado”, comenta Sergio Isaza, fundador y gerente de Gestión de Riesgos Sostenibles.

A continuación, tres mitos y tres verdades de las organizaciones sostenibles y ambientales:

Mitos

1. Todas las empresas sostenibles genuinamente generan un impacto positivo en el ambiente: Desafortunadamente este no es el caso. Muchas organizaciones emplean una nociva práctica denominada GreenWashing (lavado verde), que consiste en presentar un producto perjudicial para el ambiente como ecológico o sostenible. “Esto es un claro ejemplo de competencia desleal el cual afecta el mercado ambiental y de la misma manera, estimula el consumo de productos dañinos generando mucha más contaminación a expensas del medio ambiente. Por esto, es fundamental conocer los productos que estamos consumiendo diariamente y no confiarnos de campañas alusivas a propuestas sostenibles, sin antes estar seguros de su legitimidad”, explica Isaza. 

Algunos de los ejemplos más comunes de GreenWashing son: el bioplástico, donde la venta de productos sumamente contaminantes como las botellas, las bolsas o las fundas plásticas son presentadas como ambientales; la utilización de falsas etiquetas conocido como “Fibbing” comúnmente encontrado en detergentes, afeitadoras, papel higiénico o productos enlatados como material reciclado o no contaminante, y el “Trade-off” el cual es el mismo proceso, pero en productos empaquetados. 

2. Las prácticas sostenibles son opcionales: Los consumidores son cada vez más conscientes de sus hábitos ambientales, por esto, los productos que no implementan iniciativas con este enfoque se están quedando obsoletos ante las exigencias del mercado. Las prácticas sostenibles son un requerimiento en cuanto a regulaciones normativas, como el emergente crecimiento del mercado de carbono, y también en estándares mercantiles, pues aquellas marcas perjudiciales para el ambiente están en el punto más bajo de la góndola en las grandes superficies. 

3. Realizar estrategias sostenibles es un esfuerzo extra: La realidad es que las empresas más exitosas han logrado implementar las prácticas sostenibles de forma orgánica dentro de la organización. Algunos ejemplos son: Apple quien modificó el 100% de su infraestructura para que funcionara a partir de energías renovables, Samsung que está desarrollando soluciones ecológicas para favorecer sus entornos sostenibles y Munich Re, Valeo y Dessault Systemés, quienes enfocan su actividad en las energías renovables para reducir la contaminación a base de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. “Las soluciones ambientales pueden ser adoptadas de manera orgánica entendiendo la cadena de valor e identificando los momentos donde se puedan implementar medidas sostenibles en las empresas”, dice el fundador de Gestión de Riesgos Sostenibles. 

Verdades

1. Cada vez hay más iniciativas: Las prácticas ambientales se están volviendo fundamentales para efectos comerciales y funcionales dentro de cualquier organización. Incluso, muchas empresas diseñan sus actividades fundamentales hacia la reducción del impacto ambiental. Por ejemplo, Unilever lleva desarrollando desde 2010, el Plan de Vida Sustentable de Unilever estableciendo la conexión entre sostenibilidad y rentabilidad. Por su parte, Grupo Xcaret, integró propuestas educativas hacia la conciencia ambiental dentro de sus medidas de hospitalidad y entretenimiento en México. Como éstas existen muchas más estrategias donde organizaciones proponen soluciones ambientales como foco central de sus operaciones. 

2. Los ricos contaminan más que los pobres: No solo es una realidad, sino que este mismo concepto puede ser aplicado a las organizaciones. Las grandes multinacionales generan índices contaminantes mucho mayores que las pymes o las empresas emergentes, por esta razón es necesario hacer un consumo consciente, sabiendo los valores y las verdaderas acciones detrás de los productos que adquirimos. 

3. Una empresa verde es mucho más rentable: El reporte de Carbon Disclosure Project (CDP) reveló que las organizaciones con iniciativas sostenibles y declaradas en la lucha del cambio climático tienen un mejor rendimiento financiero, donde se indica que las empresas verdes han obtenido hasta un 67% más de retorno sobre inversión que las compañías contaminantes. 

“Al igual que los consumidores, los grandes inversionistas se están volviendo cada vez más conscientes de la situación ambiental, por esto trasladan su interés de capital de activos contaminantes a proyectos verdes y sustentables, lo que en definitiva beneficia a las empresas sostenibles desde el costo capital con deudas e intereses mucho más bajos”, concluye Sergio Isaza.

Sobre Gestión de Riesgos Sostenibles

Gestión de Riesgos Sostenibles (GRS), es una organización que diseña y estructura soluciones financieras sostenibles desde la gestión de riesgos y seguros.

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