El terremoto que golpeó a Risaralda no solamente derribó casas, edificios y estructuras.
También sacudió, y quizás puso en evidencia, muchas estructuras políticas.
Y en Dosquebradas hay una pregunta que comienza a rondar en los círculos políticos de la ciudad:
¿Dónde estuvieron algunos de los candidatos que aspiran a gobernar el municipio cuando la ciudad más necesitaba de sus liderazgos?
Porque una tragedia como la que vivimos el pasado 10 de agosto no solamente deja víctimas, viviendas destruidas, familias damnificadas y negocios afectados.
También pone a prueba a quienes quieren convertirse en dirigentes.
Después del terremoto, algunos nombres que venían sonando con fuerza para la Alcaldía de Dosquebradas prácticamente dejaron de escucharse en el debate público.
Y aquí vale la pena poner algunos nombres sobre la mesa.
Por ejemplo, Edgar Salazar Peláez, quien venía sonando con fuerza en distintos sectores políticos.
¿Qué pasó con esa aspiración después del terremoto?
También está Óscar Mauricio Toro, quien busca, por tercera vez, llegar a la Alcaldía de Dosquebradas.
¿Dónde estuvo durante estos días difíciles para la ciudad?
Y también está Sandra Julieth, quien venía haciendo bastante ruido político y que hoy parece tener una presencia mucho más discreta.
Y podríamos mencionar varios nombres más.
Incluso, podemos hablar del candidato que estaría siendo impulsado por el MIRA y otros sectores políticos en Risaralda.
La pregunta no es si un candidato debe convertirse en funcionario público antes de ser elegido.
La pregunta es otra:
¿Qué tan cerca estuvieron de la gente?
Porque no es lo mismo aparecer una vez, entregar alguna ayuda, dar unos abrazos, tomarse una fotografía y marcharse, que permanecer en los barrios, acompañar a las familias, escuchar a los damnificados y ayudar a gestionar soluciones.
Y ojo, aquí quiero ser muy claro.
Si alguno de los nombres que estamos mencionando sí estuvo presente, acompañando a las comunidades, gestionando ayudas o trabajando de manera silenciosa, que nos lo haga saber.
Porque esto también es periodismo.
No estamos diciendo que quien no apareció en redes no haya trabajado.
Estamos diciendo que, en una tragedia de estas dimensiones, la ciudadanía tiene derecho a saber quién estuvo y quién no estuvo.
Porque las tragedias ponen a prueba a los dirigentes.
Y eso debería quedar en la memoria de los ciudadanos.
Porque el calendario electoral ya tiene una fecha:
31 de octubre de 2027.
Ese día los ciudadanos de Dosquebradas irán a las urnas y tendrán que escoger quién gobernará la ciudad durante los próximos cuatro años.
Y seguramente muchos recordarán algo más que los discursos, las promesas, las vallas y las fotografías de campaña.
Recordarán quién estuvo cuando tembló la tierra.
Recordarán quién caminó los barrios.
Quién acompañó a los damnificados.
Quién ayudó a gestionar soluciones.
Y también recordarán quién simplemente pasó por allí para la fotografía.
Porque Dosquebradas no necesita solamente un alcalde con votos.
Necesita un alcalde con liderazgo.
Un alcalde capaz de ponerse al frente de la reconstrucción.
Un alcalde que tenga capacidad de interlocución con el Gobierno Nacional, con la Gobernación de Risaralda y con los sectores empresariales y sociales.
Un alcalde que conozca los problemas reales de la ciudad.
Que tenga química con las comunidades.
Que escuche.
Que gestione.
Y, sobre todo, que esté presente.
Porque reconstruir Dosquebradas después de esta tragedia no será una tarea de meses.
Será un desafío de varios años.
Y allí estará la verdadera prueba para quien llegue a la Alcaldía en 2027.
Por eso, desde Política y Poder Bajo la Lupa, dejamos esta pregunta sobre la mesa:
¿Quiénes estuvieron a la altura de la tragedia y quiénes se quedaron por fuera de ella?
La respuesta no la vamos a dar nosotros.
La respuesta la tendrá, seguramente, la memoria de los ciudadanos.
Porque hay momentos en la vida de una ciudad en los que no se necesitan discursos.
Se necesitan líderes.
Y cuando la tierra tiembla, también tiembla la política.
Esto es Política y Poder Bajo la Lupa, de Risaralda Hoy.


