El balance de esta primera jornada representa un incremento cercano al 52 % frente a las realizadas en el año 2025, cuando se recolectaron 2,1 toneladas de residuos peligrosos y posconsumo. El resultado evidencia una mayor participación de la comunidad, las empresas y las instituciones en las estrategias de disposición responsable que impulsa el municipio.
La primera jornada posconsumo de 2026 dejó en Dosquebradas un resultado contundente, más de 3.300 kilogramos de residuos especiales fueron recolectados y retirados de una ruta potencial de contaminación que pudo haber terminado en rellenos sanitarios, fuentes hídricas o espacios públicos. El balance convierte esta actividad en uno de los primeros grandes hitos ambientales del año para el municipio, al combinar gestión responsable, participación ciudadana y economía circular en una sola estrategia.
Del total recolectado, más de 36 kilogramos fueron entregados por cinco personas naturales, mientras que más de 3.264 kilogramos provinieron de 31 empresas, instituciones educativas, entidades oficiales y dependencias municipales. Ese comportamiento mostró que la corresponsabilidad ambiental empieza a consolidarse como una práctica cada vez más visible en distintos niveles del territorio.
Al respecto, la secretaria de Desarrollo Agropecuario y Gestión Ambiental, Kelly Johana Echeverry Tabares, resaltó que estas jornadas representan mucho más que una recolección puntual: “Estas jornadas son fundamentales porque permiten que residuos altamente contaminantes tengan una disposición segura y ambientalmente adecuada. Además, fortalecen la conciencia ciudadana sobre la importancia de separar correctamente este tipo de elementos y entregarlos a gestores autorizados. Aquí no solo estamos evitando contaminación, también estamos promoviendo el aprovechamiento y la sostenibilidad”.
Además, el desarrollo de la jornada fue posible gracias al trabajo articulado con aliados como CAMER, Serviciudad y AcuAseo, que acompañaron el proceso logístico, operativo y de sensibilización. Esa articulación permitió garantizar una gestión adecuada de residuos como aparatos eléctricos y electrónicos, pilas, baterías y otros elementos que no pueden mezclarse con la basura convencional por el riesgo que representan para el ambiente y la salud pública.
Y es que justamente ahí está el valor de estas campañas. Este tipo de residuos contiene componentes químicos y materiales peligrosos que, si se disponen mal, pueden generar contaminación del suelo y del agua, además de afectar la salud de las comunidades. Por eso, el objetivo no es solo recogerlos, sino sacar de circulación elementos altamente contaminantes y dirigirlos hacia una ruta segura de aprovechamiento o disposición final.
Durante la jornada también participó Lúmina, un colectivo conformado por empresas importadoras, comercializadoras y fabricantes de aparatos eléctricos y electrónicos, que trabaja bajo el principio de responsabilidad extendida del productor para asegurar la gestión correcta de estos residuos una vez cumplen su vida útil. La representante, María Camila Porras, explicó el alcance de este tipo de procesos: “Todos estos mecanismos son creados para permitirle a los usuarios disponer de forma segura estos residuos. Nosotros realizamos la recolección, el traslado hacia plantas, trabajamos con gestores debidamente licenciados y posteriormente desarrollamos procesos de separación, clasificación por tipo de residuo y aprovechamiento de materiales como metales, plástico y vidrio que se obtienen de estos elementos”.
Ese componente técnico permite que buena parte de lo recolectado no termine simplemente desechado, sino reincorporado a nuevas cadenas productivas. Materiales como metales ferrosos y no ferrosos, plástico, vidrio, zinc y manganeso pueden ser aprovechados nuevamente en procesos industriales e incluso en la fabricación de fertilizantes de uso agrícola y otros productos, fortaleciendo así la economía circular.
Cabe anotar que con esta jornada posconsumo del año, Dosquebradas no solo evitó una carga importante de contaminación, sino que reafirmó una ruta ambiental que combina educación, gestión técnica y participación de distintos sectores. La meta de fondo sigue siendo clara, que cada vez menos residuos peligrosos lleguen a lugares inadecuados y que la ciudad avance hacia prácticas más limpias, más responsables y más sostenibles.



