• Traba al parque

    Nueva Orleans es una ciudad atípica dentro del territorio de los EE.UU. Cuando hace algunos años caminé por sus calles, no me sentí solo ni extraño, ¡no!; me acompañaban los nostálgicos y bellos recuerdos que afloraban a mi mente cuando observaba los balcones y veía a las personas de color negro que animadamente compartían en los alares de sus casas, meciéndose en las hamacas o balanceándose en las mecedoras. ¡Era como si estuviera en mi amado repelón o en cualquier pueblo del caribe colombiano! Nueva Orleans es mundialmente distinguida  no por esto que acabo de describir (su gente y costumbres autóctonas), sino por la celebración del Mardi Gras, uno de los más afamados carnavales del mundo, y por Bourbon Street, conocida como la calle del pecado por los excesos libidinales, etílicos y, en general, por la algarabía contagiosa de todos los que por ella transitan.

    Observaba con extrañeza cómo a pesar de que había muchos bares y discotecas que invitaban a los transeúntes a participar de sus espectáculos, las personas no consumían licor mientras caminaban. Le manifesté  esta inquietud a uno de los colegas que iba conmigo y me respondió: “Mira que casi todos llevan una bolsa de papel en la mano; allí tienen el licor. Aquí a quien la policía sorprenda consumiendo en espacio público lo detienen, aunque estemos en Bourbon Street”. Como experto en el tema de las adicciones, basado en lo anterior, quiero plantear una serie de reflexiones respecto a una discusión que se está dando en el país como consecuencia del fallo de la Corte Constitucional relacionado con el consumo de sustancias psicoactivas en espacios públicos. Esta discusión debe ser asumida con objetividad y sin apasionamientos por todos los que participan en ella y buscando siempre que primen los valores colectivos para la construcción de una sana convivencia social.  

    El Código Nacional de Policía y Convivencia social, amparado en la Ley 1801, en los artículos 33 y 140, prohíbe comportamientos que afectan la tranquilidad y las relaciones respetuosas, y todo lo que es contrario al cuidado y a la integridad del espacio público, como “consumir bebidas alcohólicas, sustancias psicoactivas o prohibidas en estadios, coliseos, centros deportivos, parques, hospitales, centros de salud y en general, en el espacio público”. No obstante, la Corte Constitucional tumbó estos dos artículos pues “violan el libre desarrollo de la personalidad al prohibir de forma personal, so pena de medidas policivas, el consumir SPA, porque lo hace a través de un medio que no permite alcanzar dicho fin”. Continuaré desarrollando este tema en el próximo artículo.

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