Personeros mal elegidos

La elección del Personero Municipal se realiza a través de un concurso público de méritos en los términos señalados en el artículo 170 de la Ley 136 de 1994 modificada por el artículo 35 de la Ley 1551 de 2012, con las aclaraciones hechas por la Corte Constitucional mediante la sentencia C- 105 de 2013 y los lineamientos establecidos en el Decreto 1083 de 2015.

Hay que aclarar que es fundamental que la junta directiva del Concejo que va a realizar el concurso, diseñe una estructura del proceso, a través del acto administrativo de convocatoria, con unas reglas y términos claros, donde no se preste a confusión alguna y bajo el principio de transparencia y moralidad de la administración pública según lo estipula el artículo 209 constitucional.

De tal manera que se impone la aplicación estricta de los artículos 2.2.27.1, 2.2.27.2 y 2.2.27.3, especialmente de los siguientes aspectos:

-Convocatoria. La convocatoria, deberá ser suscrita por la Mesa Directiva del Concejo Municipal o Distrital, previa autorización de la Plenaria de la corporación. La convocatoria es norma reguladora de todo el concurso y obliga tanto a la administración, como a las entidades contratadas para su realización y a los participantes. Contendrá el reglamento del concurso, las etapas que deben surtirse y el procedimiento administrativo orientado a garantizar los principios de igualdad, moralidad, eficacia, economía, celeridad, imparcialidad y publicidad en el proceso de elección.

-Pruebas. Las pruebas o instrumentos de selección tienen como finalidad apreciar la capacidad, idoneidad y adecuación de los aspirantes, así como establecer una clasificación de los candidatos respecto a las calidades requeridas para desempeñar con efectividad las funciones del empleo.

-Experiencia certificada de la entidad que va a realizar dicho concurso.

No sobra advertir que la mayoría de estos concursos de caen por orden de un juez y a través de una acción de tutela impetrada por algún concursante, por violación al debido proceso, cuando se da una apertura de la convocatoria utilizando actos restrictivos y formalismos excesivos para  impedir la posibilidad de un concursante indeseable para los intereses de algunos Concejales, o se modifican sin ninguna causa las reglas del juego del concurso.

Así las cosas, si al concurso no se le da la transparencia debida, los Concejales pueden caer en prácticas disciplinarias o penales que conducen a dos caminos: ilegalidad del concurso y las investigaciones y sanciones de los medios de control.

cuellofrancisco@gmail.com

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