OPINIÓN / Los ‘magos’ de la política

ALVARO RODRIGUEZ HERNÁNDEZEl circo está montado sobre 4 pistas.

En una,  muestran animales que semejan la irracionalidad de la política y sacan muñecos de caucho para condenar mundos inciertos. “Tapados” con el mismo silencio de los políticos que aplauden dentro del mismo sainete. Una tarea mal hecha por quienes deben hacer control político dentro de los límites de la función. Debieron llevar el perezoso para que le quiten las cobijas a la dueña del mundo animal. Sin máscara para que actúe mejor.

En la dos, al gobernante seccional le dan plata pero a la vez le recortan las facultades para contratar. Nadie confirma a estas alturas qué es lo que quiere el mandatario que parece sigue en campaña de la mano de su guía espiritual.

En la tercera, el Congreso se hace el loco y considera que el manicomio queda más allá de las traiciones partidistas y de la desgracia, la desconfianza,  creada en una escena poco gratificante.

La cuarta, es más grande y la pista central: la propia crisis institucional  de los partidos políticos. Hay campaña pero nadie le cree a los políticos – precandidatos. Ni en zancos se ven altos. Toda una comedia con malabaristas que si bien entretienen, no hacen pensar…ni reir. ¡Toda una comedia!

Hay una preocupante y peligrosa fragilidad política al frente.

Conclusiones:

-Mucho candidato sin brújula. No hay política sino odios esparcidos. No aparecen ideas  pero sí los resentimientos de quienes apenas son actores sin maquillaje en ese cascarón de partidos sin encanto.

-Muchos creen que Santos, hunde.  Tratan de desmarcarse de él, artífice de ese proyecto que muchos compraron y nadie quiere pagar hoy por arte de la ingratitud y de los escasos aplausos. Se les olvidó a muchos que la paz es el discurso. Ante la ausencia de ideas: ¡polarización!

-Cada quien sigue buscando dentro del rezago de institucionalidad de los partidos, su propio columpio. Necesitan malabaristas, pesados contorsionistas y  luces de bengala.

– Todo el circo convulsionado  y sin saber cuánto dura la función para comprar boleto: parecen asustados con la piel del tigre. Es una partitura inconclusa que genera mayor desconfianza. Lamentable y grotesco que a menos de un año de procesos electorales, nadie sabe en cuál de las cuatro pistas, se mete el domador a modo de ciudadano espantado por los peligros mismos en que vive la selva democrática. La ciber política es cosmética.

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