Ser honesto es diferente a ser íntegro. En el mundo actual se cataloga un buen escritor como aquel que escribe poco y dice mucho, y de pronto a eso es a lo que se debe apostar en aras de ser entendido con toda claridad y en el logro del propósito principal tener reconocimiento.
En oportunidades cuando se está frente a un interlocutor poco formado académicamente y además poco informado, se corre el riesgo de no ser atendido y mucho menos entendido, lo cual se agrava cuando se refiere a interlocutores de nivel superior, pero en arriesgo se puede expresar que en gran parte de la sociedad cuesta gran dificultad entender porque se es bueno en la medida que se sea malo, así lo demuestran los datos y las cifras:
1ro. El costo de la corrupción en el manejo de los dineros públicos es de $10= billones de pesos cada año, según lo informa la Secretaría de Transparencia de La Presidencia de La República, y según registros del Inpec en Colombia sólo hay 583 personas recluidas en las 138 cárceles, que siendo funcionarios hay delinquido contra la Administración Pública.
2do. Del costo de la corrupción privada y de la de los particulares no se tienen estudios, pero a modo de referencia es citable una cifra del gremio de comerciantes Fenalco la cual indica que las grandes superficies pierden anualmente unos 200.000 millones de pesos por cuenta de los ladrones en los almacenes, es decir, unos 548 millones de pesos diarios. Del monto anual, unos 47.000 millones de pesos los pierde el Éxito.
El Pib de Colombia año 2015 fue de $800,8 billones de los cuales el sector Gobierno (Pib público) manejó $138,06 billones y el resto como Pib privado $662,74 billones, de tal forma que si se asume que como el “famoso cvy – como voy yo”, es en promedio un 10% de comisión por cada contrato, representaría un 7,24% del monto del dinero que se pierde al ser manejado por el sector gubernamental, y si por analogía se adopta el otro “famoso yyq – y yo que”, para el sector privado, ya se pueden imaginar los lectores cuánto dinero se pierde del 82.76% que se mueve en éste sector no gubernamental.
El tema es de largo alcance porque una cosa es la corrupción en el manejo de los dineros públicos que retrasa la posibilidad de hacer más obras y de dar mayor cobertura social ampliando los programas de educación, salud, vivienda entre otros, con lo cual se logra disminuir el grado de inequidad social y más aún el del índice de pobreza, que según la Cepal al año 2015, después de Honduras, a pesar que el valor de nuestra Economía ocupa el puesto 32, y el de éste País centroamericano el puesto 70, somos a nivel latinoamericano el segundo País en que se tiene mayor desigualdad social.
Otra cosa, aparte de la corrupción en el sector privado, está por cuantificarse el costo de la corrupción a nivel de los particulares (pues cuando el mecánico no coloca el repuesto nuevo que se le lleva para arreglar el vehículo, la modista pide mayor cantidad de tela de la necesaria para confeccionar una prenda de vestir, el médico ordena al paciente ir varias veces no necesitándolas, en Organizaciones religiosas se establecen cobros indebidos, y en general cuando a nivel de establecimientos y servidores particulares se hace trampa, necesariamente se actúa de manera corrupta).
Se hacen esfuerzos frente a lo que significa la corrupción pública, de tal forma que el Índice de Percepción de Corrupción (IPC) 2014, elaborado por Transparencia Internacional, reveló que Colombia obtuvo un puntaje de 37 sobre 100 (siendo 0 mayor percepción de corrupción y 100 menor percepción de corrupción) lo que lo mantiene en el puesto 94 entre los 175 países evaluados. De manera reciente se firma el Acuerdo de Cooperación Delegada de la Unión Europea el Proyecto ACTUE Colombia (Anticorrupción y Transparencia de la Unión Europea para Colombia), y una Consultoría para el desarrollo de materiales de sensibilización y capacitación sobre la ley 1712 de transparencia y acceso a la información (Colombia)
Después de todo es fácil entender a propósito de la época que mientras el Recaudo en impuestos año 2015 fue $124 billones, exista la preocupación porque por cada $17.153 millones de pesos que se pierden por la corrupción pública hay sólo un servidor público en la cárcel (sindicado y/o condenado), y por delitos de hurto hay 29.774 reclusos, y por condición de subversivos están recluidos 3.259 personas, datos que si se tiene en cuenta el costo de promedio $18 millones al año, por cada uno de los 117.018 reclusos que hay en las 138 cárceles colombianas, ahondan el grado de preocupación. (Fuentes DANE y el Inpec).
Aseguran los estudiosos que el mayor problema de toda sociedad es cuando se acostumbra a tomar lo mal hecho como algo normal, y más aún eso quizá sirva para entender porque ser malo termina siendo bueno (según cálculos monetaristas el dinero en manos de los particulares circula 5 veces más rápido que en manos del paquidérmico manejo de todo Estado), por eso será que tanto los mandatarios como los jefes de los entes de control, se curan en salud para no ser acusados de incumplimiento a su juramento y hablan de combatir la corrupción, más no de acabarla.
Fraternalmente,
Mg. Omar de J. Calderón Osorio
Presidente Amigos del Progreso
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