• Ojos que no ven, en Dosquebradas

    James Fonseca Morales / Columnista

    En junio pasado dijimos en esta columna que la Contraloría de Dosquebradas, en 2017, encontró responsabilidad fiscal en la conducta de dos secretarios de la alcaldía de Dosquebradas, por el detrimento patrimonial resultante de haber construido una planta de tratamiento de agua, inservible, por carecer de fuente de abastecimiento. Y que, luego anuló lo actuado y después de 2 años, el proceso continuaba paralizado.

    También denunciamos, en otra columna, la desaparición de cinco carpetas, que estaban en el archivo municipal, con documentos del contrato 820 de 2015, celebrado entre la alcaldía de Dosquebradas y la Asociación de Líderes Comunitarios Semilla, para: “La realización del programa de recreación y actividad física en las comunas y corregimientos del municipio de Dosquebradas (…)”. Carpetas que serían objeto de examen en el control excepcional solicitado a la Contraloría General de la Republica, CGR, para la contratación del Municipio de Dosquebradas.

    En desarrollo de ese control excepcional, la CGR ha producido una respuesta de fondo en la que, sobre el caso del acueducto, se lee: “En la actualidad, el acueducto no está prestando el servicio que satisficiera la necesidad planteada en los estudios previos, (…). Lo anterior, debido a deficiencias en los estudios previos por negligencia de la administración municipal, lo que ocasionó daño en las obras y, por ende, inoperatividad en el sistema de acueducto de la vereda Las Hortensias y un presunto detrimento por $71.221.836.

    Sobre el contrato de la Asociación de Líderes Comunitarios Semilla el documento dice, entre otras cosas “(…), se evidenció en el contrato 820 de 2015, celebración del contrato obviando la capacidad jurídica del contratista para ejecutarlo, (…) y un detrimento por $63.000.000 que generó el hallazgo fiscal N°1, por el pago de novecientos (900) servicios de alquiler de cabinas de sonidos para clases de aeróbicos, sin presentar soporte del servicio prestado, con presuntas incidencias disciplinaria y penal”.

    Por este asunto también hubo una Auditoria Exprés de la Contraloría de Dosquebradas, que solo produjo hallazgos administrativos y disciplinarios, pero nunca encontró que el municipio le había pagado al contratista, el alquiler diario de 9 cabinas, durante 100 días, por $63.000.000, sin recibir pruebas de su uso. Lo que, en criterio de la CGR, fue suficiente para pedir a la Fiscalía una investigación penal.

    Seguramente debe haber otros casos similares en la contratación del municipio de Dosquebradas, de los que, tal vez, nunca sabremos. Solo es evidente que, durante el periodo actual, los ojos de la Contraloría Municipal de Dosquebradas poco vieron y poco quisieron ver, lo que se convirtió en un estímulo para la corrupción o el despilfarro de recursos, fenómenos que tienen hoy a esa ciudad en un vergonzoso lugar de vanguardia, entre las con mayor cantidad de funcionarios municipales encarcelados.

    Columna originalmente publicada en EL DIARIO

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