Esta práctica en auge por el mundial puede convertirse en una adicción incontrolada.
Hay que tener presente que las apuestas desmedidas no solo se presentan en los casinos.
Saber cuáles son los síntomas de alarma es un paso crucial para un eventual tratamiento.
País, 3 de julio de 2026. En medio de la fiesta mundialista, donde la emoción se vive en cada partido, las apuestas deportivas han ganado protagonismo y se han integrado al espectáculo. Sin embargo, detrás de esta práctica, que para muchos parece inofensiva, pueden ocultarse trastornos como la ludopatía.
Este problema de salud mental se caracteriza por un impulso incontrolable de apostar, así como por la necesidad constante de acertar o recuperar pérdidas, lo que puede derivar en consecuencias graves en la vida personal, familiar y económica.
Ante este panorama, Nueva EPS consultó al médico psiquiatra Julián Andrés Sucerquia Quintero, jefe del servicio de psiquiatría del Hospital Universitario Nacional, quien advierte sobre la importancia de prestar atención a este fenómeno.
Según el especialista, la adicción al juego puede llegar a ser comparable con la generada por sustancias psicoactivas, debido a los cambios químicos que se producen en el cerebro. “Es fundamental diferenciar una apuesta ocasional de un comportamiento problemático. La ludopatía comienza cuando la persona pierde el control, destina recursos de necesidades básicas al juego y continúa apostando para intentar recuperar lo perdido”, explicó.
El experto también alertó sobre la creciente influencia de las casas de apuestas en la vida cotidiana. “Hoy es común ver apuestas sobre factores mínimos del juego, como el número de tarjetas amarillas o rojas. Esto genera la falsa idea de que el conocimiento permite anticipar resultados y ganar”, añadió.
Señales de alerta
Entre los principales signos de advertencia se encuentran la frecuencia con la que una persona apuesta, la dificultad para controlar el impulso, cambios en la concentración y la pérdida progresiva del autocontrol. Estos comportamientos están asociados con alteraciones en la liberación de dopamina y otras sustancias cerebrales que refuerzan el hábito y los centros de recompensa.
Además, la facilidad de acceso desde dispositivos móviles ha acelerado este proceso. “La posibilidad de apostar en cualquier momento, incluso durante actividades cotidianas como el almuerzo, puede ser una señal de alerta, especialmente si empieza a afectar otros aspectos de la vida”, señaló Sucerquia.
En este contexto, la emoción de ganar se convierte en el principal estímulo. Sin embargo, cuando los resultados no son favorables, aparecen sentimientos de frustración, ansiedad y la necesidad de continuar apostando, profundizando el ciclo de la adicción.
Tratamiento y apoyo
La buena noticia es que la ludopatía tiene tratamiento. Dependiendo de su gravedad, puede abordarse mediante intervenciones psicológicas e incluso farmacológicas. El primer paso es reconocer los síntomas y buscar ayuda profesional.
“El juego patológico no es un problema de falta de voluntad, sino un trastorno de salud mental que requiere atención especializada. Con el acompañamiento adecuado, es posible recuperar el control y mejorar la calidad de vida”, concluyó el experto.
Nueva EPS recuerda que gestiona más de 100 millones de atenciones en salud al año y tiene presencia en 1.117 de los 1.125 municipios del país, con una amplia red de prestadores aliados para brindar atención integral a sus afiliados.


