Niños y celulares

Los tres niños, de aproximadamente 5 años, estaban embobados con su teléfono celular, concentrados, quietos y aislados totalmente del mundo exterior y sin un contacto entre ellos. Por su parte, sus padres conversaban confiados en el poder que esos dispositivos tenían sobre la atención de sus hijos. Me imaginé a esa edad jugado con los niños y las niñas de la cuadra, en una de esas rondas que se formaban en las noches samarias .

Alberto Linero / Opinador

Todo ha cambiado, y puede que el mundo actualmente sea mejor que aquel que recuerdo, pero me cuestiona ver a los más chicos transitando mundos que no existen sino en los celulares y tabletas.

Pienso en la campaña de la Asociación Japonesa de Pediatría que busca restringir el uso prolongado de dispositivos, pidiéndole a los padres que estén más presentes. O en la circular que el ministro de Educación italiano, Giuseppe Valditara, envió a todos los colegios e institutos en la que prohíbe el uso del móvil durante las clases, aduciendo que es un elemento distractor para los estudiantes y una falta de respeto a los profesores.

¿Será que algo no estamos entendiendo del efecto que en los niños tienen estos aparatos?

la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría insisten en 10 razones para limitar el uso de los móviles en niños menores de 12 años modificación del desarrollo cerebral, Retraso en el desarrollo, obesidad, alteraciones del sueño, enfermedades mentales, conductas agresivas, déficit de atención, adicción, radiación y sobreexposición.

Una buena referencia para ahondar en esto la encontramos en el artículo “10 motivos para prohibir los smartphones a niños menores de 12 años”. De la periodista Vilma Medina.

Creo que es hora que, como sociedad, en especial los profesores y los padres de familia, hagamos una reflexión seria sobre la relación de los niños y la tecnología.

¿Podemos cederle el rol de compañía a un dispositivo?

¿Son los niños y las niñas capaces de, autónomamente, aprovechar todos los beneficios y evitar, al máximo los efectos nocivos de los celulares?

¿Requerimos acompañarlos, guiarlos y en últimas controlar adecuadamente el tiempo y las actividades frente a los dispositivos?

Cuestionémonos, sin miedos, ni actitudes de dinosaurio, pero tampoco desde la comodidad que nos dan estas nanas virtuales.

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