Tardío el pánico que hoy invade a Iván Duque, causado por las consecuencias de las estupideces que ha cometido, y por los trágicos resultados del irreparable saldo de jóvenes asesinados; y la destrucción causada por la vandálica anarquía que él, y nadie más, inspiró.

Ya ni su renuncia podría resarcirle a Colombia el daño, las lágrimas y la sangre que le han causado sus mentiras, su demente osadía, su prepotencia y su delirio de “vitrina”, que lo llevaron a creerse un emperador, aunque en realidad es un enajenado dictadorzuelo, obsesionado con el autobombo, la auto publicidad, y una ebria megalomanía reiterada cada día en el más abusivo programa de televisión en la hitoria de la TV nacional, financiado con miles de millones de pesos del erario público y con fondos que le raponeó a la paz, para mentirle a los colombianos y para mancillar la patria.
Hace casi un mes titulé mi última columna: “Está jugando con candela”.
Me pregunto, si yo que soy un simple periodista, vi lo que venía, cómo es que él y su camarilla de genuflexos y áulicos no?
Desafortunadamente el irreparable daño que le ha hecho a Colombia y a los colombianos no tiene reversa.
Dios lo perdone por el mal que le a causado a la patria; apátrida.
Fuente / Revista Corrientes



Este artículo aparece publicado en la Revista Corrientes, pero dicen que su autor es Gustavo. Castro Caycedo. Me pueden aclarar de cuál de los dos es?. Gracias