La polución nos está matando

Hay medio Bogotá que está escandalizado e indignado por las medidas tomadas por la Alcaldía de Bogotá para poner freno al problema de contaminación que ha comenzado a hacer mella en la Capital de la República.

Han puesto el grito en el cielo, los comerciantes, las personas que salen en las mañanas a hacer deporte y principalmente los conductores de carros de bajo y alto cilindraje, lo mismo que los motociclistas y cada uno dirime sus razones, los comerciantes, porque con el pico y placa impuesto se están acabando los clientes, los conductores de automotores y motocicletas porque esto afecta su trabajo y las personas que hacen hacer ejercicio en la mañana, porque no entienden que lo que se está haciendo es evitando que el aire que contamina a Bogotá en la mañana les puede hacer daño.

Muchos dicen que es el Gobierno Distrital el que tiene la culpa por no haber tomado medidas a tiempo y por lo general son los que se han opuesto al día sin carro y a no utilizar tanto el carro como medio de transporte diario, aunque hay que tener en cuenta que no solo esta es la causa de esa gran contaminación que comienza a hacerse más presente en la ciudad capital, porque las empresas y el no cambio de vehículos a tiempo son quizá la causa fundamental de lo que está sucediendo.
Escuchando a “los expertos”, uno se queda mas que loco, porque toda la culpa se la echan al Transmilenio y no tienen en cuenta que los culpables de todo lo que está sucediendo somos todos, los gobiernos, los políticos y el ciudadano corriente, por no tomar las medidas que eviten que el calentamiento global que está llegando a su punto más alto nos atropelle.

La polución actualmente, según informe de la OMS, está matando en el mundo a 7 millones de personas y ha enfermado a otro tanto, pues las enfermedades respiratorias que se generan por esto tienen altos costos para los sistemas de salud en todas las regiones del mundo.

La contaminación del aire representa un importante riesgo medioambiental para la salud. Mediante la disminución de los niveles de contaminación del aire los países pueden reducir la carga de morbilidad derivada de accidentes cerebrovasculares, cánceres de pulmón y neumopatías crónicas y agudas, entre ellas el asma.

Cuanto más bajos sean los niveles de contaminación del aire mejor será la salud cardiovascular y respiratoria de la población, tanto a largo como a corto plazo.

Las Directrices de la OMS sobre la Calidad del Aire ofrecen una evaluación de los efectos sanitarios derivados de la contaminación del aire, así como de los niveles de contaminación perjudiciales para la salud.

En 2016, el 91% de la población vivía en lugares donde no se respetaban las Directrices de la OMS sobre la calidad del aire.

Según estimaciones de 2016, la contaminación atmosférica en las ciudades y zonas rurales de todo el mundo provoca cada año 4,2 millones de defunciones prematuras.

Un 91% de esas defunciones prematuras se producen en países de bajos y medianos ingresos, y las mayores tasas de morbilidad se registran en las regiones de Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental de la OMS.

Las políticas y las inversiones de apoyo a medios de transporte menos contaminantes, viviendas energéticamente eficientes, generación de electricidad y mejor gestión de residuos industriales y municipales permitirían reducir importantes fuentes de contaminación del aire en las ciudades.

Además de la contaminación del aire exterior, el humo en interiores representa un grave riesgo sanitario para unos 3000 millones de personas que cocinan y calientan sus hogares con combustibles de biomasa y carbón.

Las personas que viven en países de ingresos bajos y medianos soportan desproporcionadamente la carga de la contaminación del aire de exteriores: el 91% de los 4,2 millones de muertes prematuras por esta causa se producen en países de ingresos bajos y medianos, principalmente de las Regiones de Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental de la OMS. Las últimas estimaciones de la carga de morbilidad reflejan el importantísimo papel que desempeña la contaminación del aire en las enfermedades cardiovasculares y las muertes. Cada vez hay más pruebas que demuestran los vínculos entre la contaminación del aire ambiente y el riesgo de enfermedad cardiovascular, incluidos estudios realizados en zonas muy contaminadas.
Este fin de semana el Gobierno Distrital ratificó que en la Capital debe de prepararse para una medida inaudita, como la restricción en la circulación de vehículos el fin de semana “pico y placa ambiental” como se le ha llamado.

Entre las razones que han impulsado esta decisión hay una serie de condiciones meteorológicas que hacen que las partículas nocivas se mantengan en el aire, lo que demuestra que la salud pública está en peligro y que inquieta a todos los países del mundo.

El material articulado es el nombre técnico que usan los epidemiólogos para clasificar esos diminutos fragmentos invisibles que hay en micras y semimicras.

La contaminación del aire amenaza a todo el mundo, pero principalmente a las personas mas marginadas que llevan la peor parte en este problema, según lo comentó Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando reveló esa entidad uno de los informes mas completos sobre la contaminación del aire.

En esa oportunidad advirtieron sobre los inconvenientes de la polución: las pequeñas partículas que emiten los carros y buena parte de la industria que penetran en los pulmones y en el sistema cardiovascular, siendo un enemigo casi invisible para enfermedades como cáncer de pulmón, infecciones respiratorias, accidentes cerebrovasculares y cardiopatías.

Esto afecta a mas del 90% de los menores de 15 años en algunos sectores de Bogotá, principalmente en Kennedy, Puente Aranda, Bosa, Ciudad Bolívar y Tunjuelito, por lo que fue necesario elevar el nivel de riesgo a categoría de alerta naranja.

Es mucho lo que se ha alertado al respecto, lo que se ha advertido y se puede decir que han faltado políticas gubernamentales y responsabilidad de las mismas personas para evitar que este mal se vuelva más crónico.

Podemos ver con preocupación que en el informe mas reciente de Clean Air Institute da cuenta que Bogotá y Medellín, en Colombia, aparecen entre las que tienen los niveles de contaminación por encima del estándar de la OMS, donde también figuran Monterrey, Guadalajara y el Distrito Federal (México), Cochabamba (Bolivia), Santiago (Chile), Lima (Perú), Montevideo (Uruguay) y San Salvador (El Salvador).

En la mayoría de las grandes ciudades de la región, la escena que mas se repite es la de un cielo gris, con buses y camiones que emiten humo a los transeúntes. El ruido de las cosas al caer, novela de Juan Gabriel Vásquez, ganadora del premio Alfaguara 2011, transcurre en escenarios como el siguiente: “En la esquina de la carrera 4, el denso tráfico de la tarde progresaba lentamente, en fila india, hacia la salida de la Avenida Jiménez, encontré un espacio para cruzar la calle por delante de una buseta verde cuyas luces, recién encendidas habían traído a la vida el polvo de la calle, y el humo de un tubo de escape, una llovizna incipiente”.

La descripción corresponde a Bogotá, pero podría referirse a Monterrey o a San Salvador.

Las personas que viven en las grandes urbes latinoamericanas lo hacen arrinconadas a diario por el humo, respirando las micropartículas de carbono negro, ozono, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre que contiene el aire contaminado por actividades como el transporte urbano, la industria o la generación de electricidad.

Continúa diciendo un informe de Mikael Häggström, que a veces nos quejamos cuando un camión pasa y nos escupe un chorro de humo directamente a la cara. Pero el descontento desaparece casi al instante cuando pensamos que no depende de nosotros y nosotras cambiar esos automóviles por unos menos contaminantes, y sí de las decisiones de políticos y burócratas que van más allá de nuestro alcance.

En todo caso, al ser parte de esta realidad no sólo regional sino global, es importante entender que respirar aire con altas concentraciones de contaminantes disminuye la calidad de vida y produce enfermedades y muertes prematuras. El informe del Clean Air Institute también aborda estos impactos a la salud pública y ofrece recomendaciones para afrontar la problemática.

Como nos podemos dar cuenta, el asunto no es para hacernos los locos y las medidas no deben de ser un canto a la bandera, sino ser responsables de lo que está sucediendo y tomar en cuenta que no solo es Bogotá y Medellín las que tienen este problema, sino que el Ministerio del Medio Ambiente debe pensar en políticas para contrarrestar este mal en el resto del territorio nacional.

En mas de una oportunidad, hemos oído comentar que la polución está acabando con Ciudad de México, pero allí se han tomado medidas y el problema se ve con solución, esperamos en Bogotá y Medellín suceda los mismo y que principalmente en Bogotá tomemos muy en serio este tema, aunque no nos debemos de hacer a la idea que las medidas tomadas van a ser por un corto tiempo, hasta que no se haga nada drástico al respecto.

rudames@gmail.com

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