La ansiedad en tiempos del Covid-19

En muchos países del mundo se ha declarado la cuarentena o la restricción de las personas para deambular por las calles, en sitios públicos, y su confinamiento en las casas.  Adicional a esto hay una invasión de datos sobre el coronavirus, muchos de ellos con tintes tremendistas o apocalípticos. En la era de la información, al instante, es tanta la saturación de noticias, que el ciudadano es incapaz de digerirla de una manera adecuada y, por supuesto, presenta una serie de reacciones psicológicas. ¿Cuáles son las emociones que se desarrollan con mayor frecuencia durante los aislamientos sociales, de acuerdo a múltiples estudios en diversas latitudes? La ansiedad es sin duda una de ellas, y a partir de ahí se derivan una serie de reacciones psicológicas, emocionales y conductuales, que deben ser atendidas con el mismo rigor que se tiene para evitar la propagación del virus.

La ansiedad se ha definido como una reacción normal del individuo ante situaciones que percibe como peligrosas o que son una amenaza para su integridad o su vida. Investigadores del comportamiento comparado de los animales, como Konrad Lorenz y Nikolaas Tinbergen, la consideran como una herencia filogenética, ya que es experimentada por todos los seres vivos desde las formas más simples. Freud, el padre del psicoanálisis, opinaba que la ansiedad puede ser considerada como el combustible que “empuja” a las personas para realizar diferentes actividades en el amplio rango del trabajo humano. En síntesis, la ansiedad cumple una función adaptativa. Sin embargo, cuando las personas presentan unas reacciones desmedidas, que no están acordes con el estímulo o la adversidad que enfrentan, se la considera como no adaptativa e inclusive de tipo patológico.

Y esto no es infrecuente; por lo contrario, según la Organización Mundial de la salud (OMS), 260 millones de personas en el mundo y el 19.5 % de los colombianos – de acuerdo con el Estudio Nacional de Salud Mental y Consumo de Sustancias Psicoactivas– tienen ansiedad desadaptativa, que muchas veces se puede convertir en patológica porque paraliza, en lugar de motivar al individuo a la actividad. ¿Cómo se reconoce? Algunos síntomas: sudoración, aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, inquietud motora, pensamientos exagerados o tremendistas ante el presente y catastróficos sobre el futuro. ¿Se puede ayudar a las personas a superar estas reacciones no adaptativas y las cuales se están exacerbando durante esta pandemia del Covid-19? La respuesta es sí. ¿Qué pautas se pueden seguir para lograrlo? En próxima columna tocaré este tema.      

 

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