• Forjando la paz juntos

    Hace algunos días, mientras escogía los ponentes para un programa que emito los jueves a través de las redes sociales, le pedí a un senador de la República que me acompañara en un conversatorio con otros invitados sobre el tema de la paz, como un evento conmemorativo del día mundial que se celebra este 21 de septiembre. Al honorable parlamentario lo noté muy sorprendido con la solicitud, y me dijo con cierta molestia que invitara a “esos señores de las Farc”, que ellos eran los que conocían del tema y que él no se iba a meter “en camisa de once varas, porque tendría que hablar de las cosas que no ha hecho el Gobierno”. Esa respuesta me sirve de base para realizar algunas reflexiones con respecto a este tema, que es muy poco comprendido y se le da un abordaje inadecuado. ¿Por qué pensará él –y me imagino muchas otras personas– que los que han ejercido la violencia son los que pueden hablar de paz?

    Esto me recuerda una situación similar que me ha sucedido cuando doy una conferencia sobre la prevención y el tratamiento de las conductas adictivas. En varias ocasiones me han preguntado: “¿Cuánto tiempo fue usted adicto?”. Y cuando respondo que no he consumido de manera regular ninguna sustancia psicoactiva, de una vez ripostan: “¿Usted con qué derecho o autoridad va a hablar de algo de lo cual no conoce, porque no lo ha probado?”. Entre mi arsenal de respuestas está que soy psiquiatra y no he estado internado en instituciones mentales; o que como médico he atendido mujeres, que he recibido partos, y hasta ahora no he dado a luz. Estos ejemplos muestran, sin duda alguna, una pobre comprensión de la realidad. ¿Por qué algunas personas –incluso con un buen nivel de formación académica– tienen esta distorsión?

    La paz no puede ser entendida como la experiencia de arrepentimiento o expiación por parte de personas que han ejercido la violencia en alguna época de su vida. ¿Pero pueden hablar sobre ella? ¡Por supuesto! Lo que no es admisible es que se les considere como los depositarios de la verdad sobre este tema. Como dice el eslogan de la Asociación Internacional de Educadores para la Paz del Mundo (AIEPM): Forjando la Paz Juntos. Precisamente, este 21 de septiembre se conmemora el Día de la Paz Mundial; que sea un momento propicio para reflexionar sobre uno de los temas claves de la civilización actual, y particularmente de nuestro país: el reconocimiento y la aceptación de la diferencia, la preocupación por el semejante, por todos los seres vivientes y por el planeta Tierra. La paz, aunque es una expresión del colectivo humano, nace en el corazón de cada uno de los individuos.

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