El poder de la palabra

Lo que verbalizas son tus verdades y se convierten en una realidad para tu vida. Observa lo que dices, sé cuidadoso con cada una de tus palabras, porque a ellas les asignas un inmenso poder para crear, pero también, para destruir

Los seres con que interactúas a lo largo de la vida son maestros, guías que traen consigo un mensaje del cual debes aprender. La persona sabia habla menos y escucha más; y la ignorante habla, y habla como si fuera su propio interlocutor. La persona que ejerce como terapeuta tiene una capacidad única de aprender de cada uno de sus consultantes. Esto fue lo que me sucedió con Lucía, cuando me contó su historia. Ella es una mujer de 36 años, separada, sin hijos y dedicada con bastante éxito a la venta de finca raíz. Hace 4 años comenzó a presentar severos dolores en todo el cuerpo; le hicieron un diagnóstico que es bastante frecuente y desalentador: fibromialgia. Le dijeron que el único tratamiento que había era tomar medicamentos y aguantar, porque no se conocía cura.

Ella no se conformó con ese dictamen; se hizo todos los estudios y consultó especialistas en varias ciudades del país, e incluso al “más reconocido genio en Colombia” en el área. Él le confirmó la enfermedad y le reiteró que no había nada más que hacer, que lo mejor era seguir asistiendo en su ciudad a los controles farmacológicos. Un día, que fue al control mensual, se encontró con que le habían cambiado al médico –situación frecuente en las EPS. ¿¡Cuál no sería su sorpresa, cuando después de la consulta, una médica muy joven le dijo que no tenía una enfermedad!? “¿Qué tengo, entonces?”, le preguntó Lucía a la novel médica. Después de varias entrevistas, la doctora le manifestó que la fibromialgia dormía con ella, ¡en su propia cama! Para ella no fue fácil entender que su esposo era uno de los principales motivos de su cuadro doloroso. Para acortar la historia, Lucía solucionó su situación conyugal, y desde hace 3 años no toma ningún medicamento. ¡Se curó ‘milagrosamente’ de la fibromialgia!

Esa actitud empática, comprensiva, profundamente humana de esta joven doctora ante su paciente es lo que se puede entender como una verdadera psicoterapia (ayuda a través de la palabra). Sobran las definiciones si se logra captar el misterioso entramado que existe entre los pensamientos, las vivencias y las repercusiones que estas tienen en el destino de un ser humano. Los primeros médicos dejaron “desahuciada” a Lucía con un diagnóstico que le cortó toda esperanza; por lo contrario, la segunda médica le dio una expectativa que era bastante realista. Cuida lo que dices, porque puede ser un arma poderosa para brindar esperanza o para destruir la ilusión de una persona.

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