• El empalme

    El empalme es una obligación de los alcaldes y gobernadores salientes, por disposición del artículo 39 numeral 2º, de la Ley 152 de 1994, el Conpes 3654 de 2010, el artículo 78 de la Ley 1474 de 2011 (Estatuto Anti corrupción), la Ley 1751 de 2012, la Ley 1804 de 2014, la Ley 951 de 2015 y la Ley 1757 de 2015 la Ley 1907 de 2017, entre otras. No es un acto discrecional del gobernante. Es una rendición de cuentas obligatoria que deben hacer los alcaldes y gobernadores actuales, a los mandatarios entrantes, dentro de la oportunidad debida, para que se enteren y conozcan la verdadera situación económica, financiera, social y fiscal del ente territorial. Es un informe de interés público sobre lo cual la Procuraduría General de la Nación estará atenta al cumplimiento de esta obligación, según lo ha indicado en su Directiva No. 009 de julio 8 de 2.019.

    De igual manera, es deber de los Personeros municipales y de los jefes o asesores de control interno, velar por el cumplimiento de las citadas normas legales, y especialmente de estos últimos funcionarios pues sus informes tienen valor probatorio para las investigaciones disciplinarias, fiscales y judiciales que realicen las entidades de control, tal como lo dispone el parágrafo del artículo 9º, de la Ley 1474 de 2.011 (Estatuto anti corrupción).

    El empalme es una oportunidad para el funcionario saliente pues antes de entregar su cargo debe elaborar un informe sobre gestión administrativa para ver si se cumplió su programa de gobierno, cómo quedó el Plan de Ordenamiento Territorial, cuál es el estado de sus finanzas, cuál es su deuda pública o privada con entidades bancarias y otras entidades financieras, y demás aspectos administrativos, de seguridad ciudadana, de salud, educación y otras áreas. Se recomienda dictar un acto administrativo conformando el equipo de trabajo que va a coordinar con el equipo del mandatario entrante.

    Al final de la actuación de los dos equipos, saliente – entrante, debe elaborarse un acta por cada dependencia, y una final que contenga el resumen de todas dependencias analizadas, por contenido temático o sectorial, tal como lo señala la Ley 951 de 2005.

    No se vale bravuconadas, especialmente de gobernantes salientes cuyo candidato está ahora flotando en Bocas de Ceniza.

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