Por: ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Hizo carrera que siempre que se avecina una Asamblea de COMFAMILIAR, hay “matoneo” contra la empresa. “Bullying” empresarial.
No logra la entidad espantar los “fantasmas” que la rondan, por lo que se ha llamado “rapiña de poderes”, con una idea facilista y peligrosa de cambiar los estatutos para hacerse a su poder. Manejarla como si fuese una empresa de relojera, de casa, “doméstica”. Servida a unos intereses crueles. Que pase a otras manos para saciar la sed, la angurria.
Desde hace rato COMFAMILIAR desvela a muchos ciudadanos: entre ellas, la de “tomarse la junta”. Al fin de cuentas su presupuesto admirable no deja producirle mal sueño y pesadilla a muchos que la miran como un nuevo botín de ciudad. Retorcer sus funciones para envalentonar a unos pocos que como aves de rapiña no le pierden pisada a la presa. Hay buitres rondando el aire enrarecido, la atmósfera que le van creando para llenar de disputas el espacio “libre de humo” que la han hecho viable.
Detrás de ella han estado cabizbajos y trasquilados politiqueros; “lobos disfrazados de ovejas” que buscan ahuyentar el rebaño, mal llamados dirigentes apoltronados esperando la hora del zarpazo. De hundir las garras descalificadoras para hacerla su trofeo.
Llevan años preparando la emboscada en la que no han tenido éxito. Antes, por el contrario, se han resbalado en esa actitud ponzoñosa, biliar, de “recoger poderes” o representaciones para multiplicar -con perfidia y cálculo –sus desbordadas ambiciones. Todos saben quienes están en ese juego malévolo. De estrujar, como un mal presagio. Desestabilizar.
A COMFAMILIAR, le están “disparando desde muchos frentes”.
Enfurece pensar, que ello siga ocurriendo en medio de llamados a la integración y la competitividad gremial. Al decoro y no al mordaz papel de quien emite señales irreprochables de turba y asalto para con una entidad que es ADN de ciudad y corrección, a lo largo de sus más de 40 años de fundada. Van por más con orgulloso apetito, con falsas filigranas, ciertos buitres que la rondan. Cada que se acerca una Asamblea, el ambiente hostil pareciese hacerla desfondar en voces que chillan cambios falsos, arbitrarios.
Con una insolencia perfumada pero a la vez nociva y peligrosa sin reparos en el daño a su patrimonio.
No estamos hablando de bicocas o de mecatearse a la ciudad. Antes, por el contrario, montarse sobre los lomos rabiosos del poder con un descaro miserable y burdo al que nos han acostumbrado ciertos señores y ahora ciertas señoras, con un libertino paso.
Buscan -con exasperación- extraer la memoria de la ciudad para aplastar lo construido a lo largo de su historia.
No queremos consejeros y director con precio. COMFAM ILIAR debe estar por encima de poderes que se permutan con facilidad o elevan su calidad por cambio de extrañas maniobras que se funden en detestables compadrazgos. En personales heroísmos.
No pueden caer muchos empresarios en el dilema absurdo de ahorcar al paciente….



