EL DEDO EN LA LLAGA / Ministro ventrílocuo

CABEZOTE alvaro rodriguezNo se que voz resbala este Ministro paisa tan acostumbrado al show. Al reality del esparadrapo y de las camillas que se reinventan entre mercurio y costos. Entre vulgares estadísticas y pacientes agonizantes.

Lástima que pese más su presencia que los resultados medibles, comparables, del Hospìtal San Jorge y de COMFAMILIAR. Que todavía este fiasco de salud permita heroísmos y que se administre bien apagando la creencia de robar al Estado. Al Estado ladrón, digo 20 años después de una zarandeada ley. Que guarda plata con nombre de Fosyga.

“Que tiene la habilidad de hablar cambiando su voz natural sin apenas mover los labios ni los músculos de la cara, de manera que da la impresión de que es otra persona la que habla”.

Es decir se parece a un ventrílocuo, como lo retratan en lengua castellana. Como los conocemos. Mueven su quijadita sin anestesia halados por el maniquí de hueso.

Parece un muñeco embrujado que recita, que dice cosas y confunde. Que digo, a un grosero muñeco, a un monigote. A un títere que hace reir sin avergonzarse.

Es un Ministro para  el estrès, para la terapia, para no escucharse en serio por lo que vocifera. Se molesta, calla, alardea con la vara económica que mide la salud. El modelo, mijo, en manos de intocables que deberían estar guardados.

Por eso dice el gobernador Botero – que conoce el tema – que no nos podemos seguir metiendo mentiras.»Se ha ofertado una salud que le cuesta a los colombianos cerca de $ 60 billones teniendo solo $ 40 billones, es el momento que nos digamos la verdad, de lo contrario vamos a seguir viendo hospitales en quiebra y pacientes no atendidos». Punto, escribo, para no herir a este ministro de la “siguiente pregunta”.

En directo, dijo lo que dijo sin sonrojarse. Repitió el verbo confundir porque los argumentos escasean y eso queda de verdad. Nos cree tontos a los tontos  colombianos, a los risaraldenses, a los subdesarrollados de Pereira, a los que bombardea con su “discurso pràctico”. ¡Qué mamera de Ministro este! La provincia de la que llega, ala, a mi Bogotà querida. Divertidísimo, mi chino. O, digo, su merced, carajo.

Que pasó por encima obviando quien quiere la foto y la cinta para el recuerdo. Esta salud ha dejado muchos muertos y muchos “vivos”. De los que se han robado la salud. La que han llevado a carruseles y dan el paseo millonario. La que aumenta de manera vergonzosa los costos de la industria de los medicamentos. La que adeuda a hospitales sumas y sumas de dineros cambiados por muertos, por colas interminables en los pasillos de urgencias y en las eternas colas de las EPS. Quedan y se resisten los que patrocinan campañas y gobiernos.

Hoy en día – dicen las redes -los ventrílocuos realizan geniales espectáculos en todo el mundo, ganando no sólo la propia fama, sino que llevando a sus muñecos a ser reconocidos y afamados personajes.

Por eso alargan el espectáculo y les quedamos debiendo plata. Hacen creer que  “la voz parezca proyectada desde otro lugar, como es el caso de los muñecos”.

Se olvidan que  la cosa mijo es produciendo, de ingresos hospitalarios así el muerto quede en la puerta o encima del quirófano o esperando una cita o, mejor, despachado por una eutanasia. Esperando que le entreguen medicamentos.

Esta bueno dar la discusión ética que propone el Ministro sin esfuerzo y sin estirar los músculos de la cara y sin mover sus manitas y su pelito. Y, la corbatica que se quitó por el calor que no resiste de la prensa encima. ¡Qué jartera!

Qué pena con los doctores Maurier Valencia, con Juan Carlos Restrepo por ser tan audaces e innovadores, por creer en la salud  pero ese es el problema cuando  el ventrílocuo se roba el show.

Las cámaras siempre van por los que hacen reir… y llorar de rabia.

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