El aislamiento social, mata

Los humanos son seres gregarios –evolucionan grupalmente. El aislamiento social es contrario al desarrollo integral del individuo y de las comunidades y conduce al deterioro del tejido social

Todos los lunes de fin de mes representan un motivo de alegría y un gran incentivo para mi vida: me reúno a cenar con tres grandes amigos. Estos infaltables encuentros constituyen para nosotros un momento para compartir, reír, hacer bromas y conversar sobre política, literatura y, lo más importante, para encontrarnos a nosotros mismos a través del contacto fraterno con los otros. Bueno, desde hace 4 meses, la Covid-19 acabó de tajo con esa ilusión del encuentro, que, según los colegas infectólogos y epidemiólogos, deberá ser aplazado por mucho tiempo más. ¿Esta falta de contacto físico tiene repercusiones en la salud mental de una persona? ¡Sí! Son muchas las investigaciones que se han hecho a nivel mundial para medir el impacto que tiene la soledad y el confinamiento en la salud.

Europa es el continente en donde se han llevado a cabo los más grandes estudios poblacionales, que demuestran que la soledad es uno de los factores de riesgo más importantes para que personas mayores se enfermen. Se encontró que la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares se incrementa hasta en un 30% en quienes están aislados socialmente (Universidad de York, Reino Unido), situación que mata a más personas en el mundo que la obesidad (Universidad de Brigham Young de Utah, EE.UU.). De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la soledad en que viven muchas personas en el mundo es la responsable de un gran número de enfermedades como la ansiedad, la depresión, el suicidio, lo cual reduce de manera dramática la expectativa de vida.

El aislamiento social tiene repercusiones tanto en la salud mental, como en la salud física: hay una disminución importante en el sistema inmunitario, en especial, una baja significativa en las células asesinas naturales (natural killers), que es la primera línea de defensa contra bacterias y virus. Igualmente implica un deterioro de funciones básicas de supervivencia como la presión arterial, el índice de masa corporal y la proteína C reactiva. Contrario a lo anterior, las personas con mayor contacto social son más felices, además de que están mejor dispuestas para defenderse de las infecciones. Cuando el aislamiento social es impuesto de manera dictatorial e inconsulta –como lo hizo el Gobierno nacional a través de las resoluciones 464 y 844 de 2020 y los decretos 749 y 847 de 2020–, no solo se violan los derechos más elementales del ciudadano, sino que se tienen más repercusiones en el deterioro de su salud. ¡El aislamiento social forzado mata!

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