
Baloo, criollo puro, está empeñado en demostrar que el famoso dicho de “Tiene suerte de perro”, no es cierto y corresponde más a la discriminación de los humanos, que a la realidad de los caninos.
Quienes defienden la “Suerte de perro” podrán argumentar a su favor que cuando Baloo tenía solo un mes y medio de nacido, su decir se hizo realidad cuando su madre accidentalmente, ante la reacción al dolor de succión de sus tetillas, le mordió en la frente provocándole una grave herida que le tuvo al borde de la muerte.
El ataque de su madre, suerte de perro, para muchos, sería el inicio de la fortuna de Baloo: su propietaria desesperada escribió pidiendo ayuda en las redes sociales del alcalde de Pereira, Juan Pablo Gallo Maya y la respuesta fue inmediata. El alcalde realizó las gestiones pertinentes y rápidamente Baloo llegó a una de las mejores clínicas y unidades de bienestar animal del país. Estaba en el Bioparque Ukumarí.
El tratamiento fue largo y requirió de toda la paciencia y sapiencia del equipo veterinario del Bioparque. El doctor Leandro Restrepo explica que la lesión requirió de intervenciones quirúrgicas y cuidados intensivos para su recuperación. Baloo respondió bien y aun cuando tiene algunos problemas de movilidad, comenzó con su nobleza y las ganas de cambiar su suerte a granjearse el cariño de todo el personal de Ukumarí. El tiempo hizo el resto. Alcanzó el reconocimiento entre todos los caninos del Centro de Bienestar y gozó del cariño que le profesan a todos los que allí esperan una oportunidad de ser adoptados. La gerente de Ukumarí, Sandra Correa, insiste en su llamado a toda la gente de bien para que aprovechen la oportunidad de adoptar un animal de compañía de los que hay en el Bioparque.
Y sigue demostrando que la “Suerte de Perro” es un invento de los humanos. A sus 8 meses y producto de la jornada de adopción de animales de compañía, coordinada por la Secretaría de Desarrollo Rural de la Alcaldía de Pereira y la cual asistió Ukumarí, Baloo pasó a ser animal de compañía de la familia de uno de los congresistas electos de Risaralda. Amor a primera vista y el futuro de una vida mejor asegurada, llevaron alegría a la familia del dirigente político que salió con una sonrisa del parque Olaya Herrera en Pereira y a Baloo, que con su mirada triste se despidió del médico Restrepo y la Directora de Educación de Ukumarí, Margarita Zapata, pero al mismo tiempo parecería decir: A otro perro con ese hueso de la mala suerte.


