Credibilidad, humildad y servicio

Un buen candidato debe tener, al menos, las siguientes cualidades: credibilidad, humildad y ambición.

Ser creíble, que la gente le tenga confianza, pues sin confianza no hay seguidores. Hay que ser como Mujica, el presidente más pobre del mundo y el más votado de la historia de Uruguay, honesto y transparente, pues para él: “la política es la lucha para que la mayoría de la gente viva mejor. Vivir mejor no es sólo tener más, sino ser más feliz, y eso tiene que ver con las creencias materiales, pero tiene que ver también con otras cosas…”

La credibilidad hay que demostrarla, pues hay candidatos que dicen tenerla, pero la gente conoce sus antecedentes y actuaciones en su vida pública. No traten de engañar al elector, pues éste no es bobo.

La humildad tiene que ver con el trato con los demás. Jack Trout nos enseña: “los hombres grandes son sencillos, y los mediocres ampulosos; por la misma razón que los cobardes son bravucones y los valientes no”.

Pero no hay que confundir humildad con pobreza. Pobre, al decir de Mujica, “pobre no es el que tiene poco, pobre es el que necesita infinitivamente mucho y desea más y más, es una clave de carácter cultural”. La humildad es poner a funcionar la Ley del Dar,  ( Chopra Deepak. Las siete leyes espirituales del éxito), cómo puedo hacerles regalos a los demás si ahora ni siquiera tengo suficiente para mí? La prepotencia no vende. Resta votos.

Y, la ambición, que es el combustible de la vida. Según Champy y Noria, “La ambición es, al mismo tiempo, una meta y un estímulo; una compulsión a luchar por algo que vale la pena. Sin ella, cualquier gran emprendimiento resulta impensable. La ambición es capaz de transformar todo. Ha dominado continentes y creado civilizaciones; construido catedrales y derribado déspotas; curado enfermedades y llevado al hombre a la luna. Puede convertir una idea sencilla en una empresa global. Es la fuerza que pone en marcha a quienes persiguen objetivos audaces; que convierte lo ordinario en extraordinario.

La ambición motoriza a los individuos intrépidos que ven lo que ningún otro vio, y logran lo que ningún otro pensó que podía logarse”.

Por / Francisco Cuello Duarte

cuellofrancisco@gmail.com

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