
Nada mejor en el planeta tierra que la raza colombiana. Somos inmediatistas, poco ortodoxos o tradicionalistas, nos importa más el día a día que lo trascendental. Ganó la selección de fútbol en la Copa américa; dicen los entendidos que el equipo está mejor que nunca. Un solo partido ganado al más encarnizado rival, Argentina, y ya un 53% de los colombianos vaticinan que este año la Copa será para Colombia.
Atrás quedaron el estupor causado por la libertad y posterior posesión de Santrich, el fallo de la Corte constitucional con el cual se restringe la utilización de los parques y sitios públicos para los niños y gente de bien y se autoriza el consumo de sustancias y estupefacientes y bebidas embriagantes para viciosos y jibaros, esto, según la propia corte suprema, como protección al libre desarrollo de la personalidad, el caso Odebrechet con todas las pruebas en las manos para vincular directamente al ex presidente Santos, quien de paso sea dicho tiene al gerente de campaña confesó y en la cárcel por haber recibido el respaldo a su campaña en el 2014, de parte de esta multinacional y aún no pasa nada, al igual que el escándalo desatado en Noruega por la forma, aparentemente dolosa como Kaci Kullmann, presidenta de la organización entrego el nobel a Santos, la orden de captura que hace muchos días debería haber salido en contra de Iván Márquez, alejado del proceso de paz, reconocido así, por sus propios compañeros, quienes piden a gritos su anulación para poder darle posesión a Benkos Bioho, uno de los más sanguinarios guerrilleros, cuyo centro de operaciones hace recordar la barbarie de Bojayá, e inclusive la imposibilidad de nombrar nuevo fiscal ante la falta de elección de tres o más magistrados en la Corte Suprema de Justicia, o si la economía está frenada como lo Afirma el gerente del banco de la República y lo contradice carrasquilla quien asegura que eso es mentira y que estamos creciendo a más del 3.2%., todo eso quedo en segundo plano, A partir del pitazo inicial del certamen futbolero, click derecho y quedamos en MODO FUTBOL, nada es más importante, ahora llego el rey, el acaparador de sintonías y voluntades, llegó el gol, gol, gol, gol, caracol regado por todo el continente con corresponsales en los sitios más recónditos del país, dispuestos a recoger a manera de primicia cualquier impresión de mortal que tenga relación alguna con nuestros jugadores, porque lo más importante es la historia fresca de algún jugador que se destaque en su actuación. Hoy, interesa un comino lo que pueda suceder y no tenga relación directa con nuestra amada pasión, nuestra amada selección Colombia.
Ahora como enmorfinados o en medio
de los efectos que produce una traba de marihuana todos estamos en MODO
FUTBOL: los empresarios de
restaurantes y bares creando su mejor estrategia promocional de cómo atraer
bebedores y comensales , los comerciantes de «mechas», al
coronar la traída del conteiner enfrascados en como logran invadir a través de
los vendedores ambulantes todas las esquinas y semáforos del país con la venta
de camisetas chinas, los empresarios nacionales, buscando cómo se comen las sobras en procura de vender
mucho más caro las mismos mercancías que los chinos pueden vender a precio
de huevo; como por arte de magia de un día para otro todo cambio. Tampoco es
difícil ver en los pasillos del congreso a sus miembros cogidos de la mano
viendo el partido; José Obdulio comiéndose las uñas de Timochenko en medio de
un mar de nervios por el resultado, o a los miembros de las altas cortes, en
palacio de Nariño, en cuclillas con el presidente Duque, frente al
televisor engullendo palomitas de maíz, por aquí todo vale, aquí está es el
honor de nuestra patria querida y si gana como todos lo esperamos, ya están
advertidas nuestras esposas, con ese grito lastimero que se repite por la
radio, enquistado en el corazón de los colombianos y que sale de lo
más profundo de nuestro ser: «que esta noche no me esperen en la
casa», lo demás importa un carajo, que siga el
carnaval.

