CALMA: “Me cuido para cuidarte”

Calmar la mente para tener paz interior y tomar las mejores decisiones en este momento de retos individuales y colectivos, es el llamado de hoy. Necesitamos la calma que nos puede ayudar a contener el contagio y salvar vidas: vidas de familiares, de amigos, de seres queridos.

Necesitamos ser la persona en el entorno familiar y cercano que calme, que haga el llamado a parar y respirar, identificar lo más prioritario, lo único que NO puede dejar de funcionar: la salud, la vida, haciendo conciencia de que de mi cuidado dependen todos con los que interactúo, conocidos o desconocidos. 

Tal vez lo primero que necesitamos hacer es desbaratar un mito: el del que el COVID sólo mata ancianos. Eso es falso. Una cosa es que mate en su mayoría ancianos y otra que sólo ellos puedan morir: hay muertos de todas las edades. El médico chino que lo hizo saber al mundo tenía menos de 40 años y murió por el virus. Y ya todos sabemos que absolutamente todos, bebes, niños, jóvenes, adultos, ancianos, nos podemos enfermar. Por días, semanas, o meses. La calma se trata es de asumir las verdades con tranquilidad.

Por nuestros familiares en otras partes del mundo sabemos lo que ha sucedido con los países que NO quisieron reducir al máximo las interacciones sociales, que pasadas 1-2-3 semanas, ciudades, departamentos, países enteros debieron cerrarse, obligar a todo el mundo a permanecer en sus casas, so pena de multas o detención. Sólo supermercados y farmacias abiertas. La calma se asocia a entender la magnitud de lo que puede suceder, si dejamos de actuar YA, con tranquilidad.

¿Cómo actuar con tranquilidad?… aplicando aquello de que Dios dijo ayúdate que yo te ayudaré…todos moriremos en algún instante…esa certeza, posiblemente nos ayude a bajar la ansiedad del momento…pero, a su vez, la ayuda está, si tu aún no deseas irte, o consideras que en ningún caso debes ser aquel que infecte a alguien que nunca se debería ir de éste plano, entonces, hay que tomar la vacuna social contra el virus: y esa vacuna se llama “distanciamiento social”, es decir reducir al máximo la inter-accion con otros, y ante la más mínima señal de haberse relacionado con un contagiado o estarlo, pasar al autoaislamiento: ¡si tal vez estoy infectado, jamás tengo porque extenderlo a otros! Todo ello, actuando con tranquilidad, con calma: ¡que la calma se contagie!

Actuar de esa manera tan sencilla, pero tan importante, nos ayudará a detener el contagio, minimizar el colapso del sistema de salud y garantizar la sobrevivencia

Es importante seguir exclusivamente medios oficiales de información:  OMS, ONU, Gobiernos y sus autoridades sanitarias, portales científicos. Y ayudar informando solo lo estrictamente necesario.

Tal vez este virus nos va a dejar un nuevo orden, una nueva forma de relacionamiento  tanto entre naciones como entre personas, el cual podríamos llamar “Me cuido para cuidarte”. Nos cuidamos. Es decir: la responsabilidad individual que sumada origina la responsabilidad colectiva.  Una nueva apuesta por la vida entre nosotros y como planeta.  De las crisis, cuando se les evalúa, balancea y aprende, tanto a nivel personal como colectivo, siempre sale algo bueno.

TRINO: Existe un virus que entra en cuarentena y que muchos seguimos y seguiremos su curso, con o sin Covid19: EL DE LA ÑEÑEPOLÍTICA

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