
Alrededor de unas 90 especies de fauna en los alrededores del Aeropuerto Internacional Matecaña han sido identificadas en los últimos años por el equipo de biólogos y personal en el campo, encargados de realizar periódicamente el censo en el área para determinar las medidas de control que deben ejecutarse en el aeródromo.
Así lo señaló el Gerente, Mauro Correa Osorio, al explicar que “contamos con tres turnos encargados de la dispersión, porque siempre se van a encontrar aves en las zonas de pista y muchas hacen cruce, pero debemos estar pendientes para adoptar las medidas de dispersión en el marco de los protocolos estipulados por la Organización Aeronáutica Civil Internacional, OACI”.
Este año se encontraron cuatro nuevas especies de aves, una de ellas migratoria. Y dentro de las 90 identificadas existen cuatro géneros peligrosos para las operaciones aéreas por su tamaño corporal mediano y porque se mantienen en grupo, tales como los gallinazos, las golondrinas, las tórtolas y el alcaraván.

“Mantenemos los inventarios actualizados para saber cuáles especies rondan nuestro Terminal Aéreo, su comportamiento, su hábitat, las fechas y los sitios de anidación y las preferencias alimenticias. Con base en estos datos, la bióloga determina implementar las estrategias de dispersión”, dijo Correa Osorio.
Además de comprar constantemente equipos de dispersión activa y pasiva como cañón a gas propano, pistolas láser, las nasas para captura de mamíferos, entre otros, adoptamos la recomendación de OACI de crear un Comité de Peligro Aviario conformado por entidades del orden municipal, la Carder, las empresas que generan atrayentes para las aves a 13 kilómetros de influencia del Aeropuerto, el antiguo Zoológico y el Parque Ukumarí, para formular sugerencias, recomendaciones y seguimientos a esos parámetros con el fin de evitar el paso continuo de aves por el aeródromo.
Alrededor de unas 90 especies de fauna en los alrededores del Aeropuerto Internacional Matecaña han sido identificadas en los últimos años por el equipo de biólogos y personal en el campo, encargados de realizar periódicamente el censo en el área para determinar las medidas de control que deben ejecutarse en el aeródromo.
Así lo señaló el Gerente, Mauro Correa Osorio, al explicar que “contamos con tres turnos encargados de la dispersión, porque siempre se van a encontrar aves en las zonas de pista y muchas hacen cruce, pero debemos estar pendientes para adoptar las medidas de dispersión en el marco de los protocolos estipulados por la Organización Aeronáutica Civil Internacional, OACI”.
Este año se encontraron cuatro nuevas especies de aves, una de ellas migratoria. Y dentro de las 90 identificadas existen cuatro géneros peligrosos para las operaciones aéreas por su tamaño corporal mediano y porque se mantienen en grupo, tales como los gallinazos, las golondrinas, las tórtolas y el alcaraván.
“Mantenemos los inventarios actualizados para saber cuáles especies rondan nuestro Terminal Aéreo, su comportamiento, su hábitat, las fechas y los sitios de anidación y las preferencias alimenticias. Con base en estos datos, la bióloga determina implementar las estrategias de dispersión”, dijo Correa Osorio.
Además de comprar constantemente equipos de dispersión activa y pasiva como cañón a gas propano, pistolas láser, las nasas para captura de mamíferos, entre otros, adoptamos la recomendación de OACI de crear un Comité de Peligro Aviario conformado por entidades del orden municipal, la Carder, las empresas que generan atrayentes para las aves a 13 kilómetros de influencia del Aeropuerto, el antiguo Zoológico y el Parque Ukumarí, para formular sugerencias, recomendaciones y seguimientos a esos parámetros con el fin de evitar el paso continuo de aves por el aeródromo.



