El presidente Joe Biden acusó a Ortega de orquestar una «pantomima electoral»

Ninguna sorpresa han representado los resultados preliminares de las elecciones cumplidas este domingo en Nicaragua: Daniel Ortega fue reelegido junto con su esposa Rosario Murillo, como vicepresidenta, para un quinto mandato de cinco años y cuarto consecutivo con el 74,99 % de los votos, según el primer informe divulgado por el Consejo Supremo Electoral (CSE).
Más de 30 figuras de la oposición, incluidos siete aspirantes a la presidencia, fueron arrestados desde junio, al tiempo que se implementaron una serie de reformas legislativas que, en palabras de la comunidad internacional, lastran a la oposición.
Solo quedaron en contienda unos pocos que según los analistas no representaban un peligro para las aspiraciones de Ortega: Walter Espinoza (Partido Liberal Constitucionalista), Guillermo Osorno (Camino Cristiano Nicaragüense), Gerson Gutiérrez (Alianza por la República), Mauricio Orué (Partido Liberal Independiente) y Marcelo Montiel (Alianza Liberal Nicaragüense).
Ortega acusó el domingo a los políticos encarcelados de estar conspirando, junto con Washington, porque “no querían que se realizaran las elecciones”.
“Estas elecciones que se están votando el día de hoy (…) son gracias a Dios una señal, un compromiso de la inmensa mayoría de los nicaragüenses de votar la paz y no por la guerra y no por el terrorismo”, dijo el presidente y ex rebelde sandinista que ayudó a forzar la salida del poder del entonces dictador Anastasio Somoza a finales de los 70.
Con el 49,25 % de las 13.459 Juntas Receptoras de Votos (JRV) escrutadas, el mandatario obtiene una amplia ventaja sobre los demás rivales.
Según el informe leído por la presidenta del Consejo Supremo Electoral, CSE, Brenda Rocha, en las presidenciales en el segundo lugar se ubica el candidato del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), el diputado Walter Martínez, con un 14,4 % de los votos. Le sigue el también diputado y reverendo Guillermo Osorno, del Camino Cristiano Nicaragüense (CCN), con el 3,44 % de los votos.
En tanto, Marcelo Montiel, de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), obtiene 3,27 %; Gerson Gutiérrez Gasparín, de la Alianza por la República (APRE), 2,20 %, y el diputado Mauricio Orué, del Partido Liberal Independiente (PLI), el 1,70 %.
Para los comicios en Nicaragua estuvieron convocados más de 4,4 millones de ciudadanos, según el Consejo Supremo Electoral. La oposición pronosticó un alto porcentaje de abstención, por encima del 60%.
«Estamos enterrando la guerra y dándole vida a la paz», declaró Ortega el día de la votación, al tiempo que recalcó que, «independientemente del pensamiento político, ideológico, religioso de cada quien, la población ha podido ejercer su derecho al voto y elegir a los candidatos de diferentes partidos».
Ortega completó su primer mandato presidencial entre 1985 y 1990 y regresó al poder en 2007 con la promesa de «trabajo y paz» para los votantes, como líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), partido que controla el Congreso y las instituciones gubernamentales junto con sus aliados.
Además de elegir al futuro presidente, el pueblo nicaragüense también determinó a los diputados que obtendrán 90 de los 92 escaños de la Asamblea Nacional y decidió quiénes lo van a representar ante el Parlamento Centroamericano.
El proceso de votación fue supervisado por 232 «acompañantes electorales» de 27 países, aunque las invitaciones no se extendieron a los observadores de la Unión Europea o a la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Algunos países, como Estados Unidos, ya han adelantado que no reconocen estos comicios. Desde Washington, además, ya prometieron endurecer sus sanciones.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, calificó de “pantomima” las elecciones presidenciales en Nicaragua celebradas este domingo y señaló al presidente Daniel Ortega de ser un “autócrata”.
«Lo que han orquestado hoy el presidente Daniel Ortega y su mujer, la vicepresidenta Rosario Murillo, es una pantomima electoral que ni es libre ni es justa, y ciertamente no democráticas”, señaló el mandatario en un comunicado difundido por la Casa Blanca.
El presidente de EE. UU. señaló al gobierno de Ortega por la detención “arbitraria” de figuras de la oposición, por “destruir la prensa independiente” y por “hostigar organizaciones de la sociedad civil”.
Biden aseguró que su gobierno, en coordinación con otros países, usará “todas las herramientas diplomáticas y económicas” a su disposición para apoyar al pueblo nicaragüense y “hacer rendir cuentas al gobierno Ortega-Murillo y a quienes faciliten sus abusos”.
Biden tiene pendiente sancionar un proyecto de ley —conocido como Ley Renacer—aprobado esta semana por el Congreso que abre la puerta a sanciones más duras contra el gobierno de Nicaragua.


