Al menos 36 heridos, dos de ellos de gravedad, unos 2 mil metros de cordón detonante, 500 millones de pesos (unos 140 mil dólares) de recompensa, dos fiscales y 21 investigadores recopilando información, y el grupo guerrillero ELN como el principal sospechoso dejan por ahora las primeras pesquisas sobre el estallido de un coche-bomba al interior de una brigada del Ejército en Cúcuta.

Los detalles fueron entregados este miércoles por el ministro de Defensa, Diego Molano; el fiscal general, Francisco Barbosa; y el comandante de las fuerzas militares, general Luis Fernando Navarro, quienes hablaron desde esa ciudad fronteriza con Venezuela sobre los avances de las investigaciones del atentado.
De acuerdo con el recuento hecho por el fiscal Barbosa, una camioneta blanca con un solo hombre en su interior ingresó al medio día del martes a la Brigada 30, estacionó frente al dispensario sanitario, luego se movilizó a otro sitio del complejo militar y dos horas y 15 minutos después estalló.
Antes, el conductor había huido del lugar.
Fueron dos detonaciones: primero un estallido ruidoso y luego el golpe certero de la explosión que generó una columna de fuego que además de despertar temor, causó destrozos y dejó una treintena de heridos. Por ahora se desconoce el tipo de explosivo utilizado.
Al interior de la base militar se hallaban varios «asesores» militares estadounidenses, quienes resultaron ilesos, de acuerdo con la versión del ministro Molano, que reveló que dos de los 36 heridos están graves, uno de ellos en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
«Reiterarle a los colombianos que nuestros soldados no descansan» y «siguen luchando por la defensa y la seguridad», afirmó el jefe de la cartera de Defensa.
Según las hipótesis, tanto de los militares como de la Fiscalía, el atentado habría sido perpetrado por un grupo de acción urbana del Ejército de Liberación Nacional (ELN), aunque no se descarta que también haya sido perpetrado por disidentes de las FARC.
«Existe una hipótesis muy importante atada al ELN y no se descartan otras hipótesis, entre ellas la Nueva Marquetalia o las disidencias del frente 33 de las FARC. Tenemos todo el equipo técnico en el terreno y no vamos a escatimar un minuto en darle resultados al país, en el ámbito de un trabajo conjunto con la Policía, el Ejército y todos los organismos de inteligencia», aseguró Barbosa.
Uno de los interrogantes que quedó flotando luego del ataque es cómo pudo ingresar un vehículo civil cargado de explosivos al interior de una guarnición militar, donde además había uniformados extranjeros.
Sobre ese tema tampoco hay respuesta hasta ahora, tan solo la decisión del Ejército de retirar a los oficiales encargados de la vigilancia de la Brigada 30, donde ocurrió el ataque, informó el general Navarro, quien ordenó «fortalecer» y «mejorar» la estructura de seguridad para el ingreso a todas las guarniciones militares del país.
De comprobarse que fue el ELN el autor del atentado, se convertiría en el segundo ataque, en dos años, perpetrado con coche-bomba al interior de una sede de las fuerzas de seguridad locales.
El 17 de enero 2019, esa organización detonó un vehículo dentro de la escuela General Santander, donde se forman los oficiales de policía en Bogotá, y le causó la muerte a 23 personas, incluido el conductor, y dejó heridas a otras 87.
El ataque empujó al gobierno de Iván Duque a suspender los diálogos de paz con el ELN y exigirle a Cuba, país sede de esas charlas, la extradición de los delegados de los rebeldes, lo que ha generado un problema diplomático entre las dos naciones y el regreso de La Habana a la lista norteamericana de naciones que no se sintonizan con la lucha antiterrorista de Washington.
El ministro Molano prometió hoy «desmantelar el ELN», en caso de comprobarse la principal hipótesis del atentado.
«Que quede claro que los miembros del COCE (Comando Central, la máxima instancia del ELN, NDR) también tendrían responsabilidad en este hecho y no pueden seguir posando de gestores de paz en el extranjero, mientras comenten actos terroristas contra nuestros soldados y contra los colombianos», precisó Molano.
El gobierno de Duque reveló semanas atrás de acercamientos con ese grupo guerrillero para un eventual retorno a los diálogos de paz, con ayuda y gestión discreta de la iglesia católica y la ONU.



