Se acerca la fecha anunciada por Juan Guaidó para el inicio del reparto de la «ayuda humanitaria», y crece la tensión ante una posible escalada militar.
La amenaza de un conflicto armado pende sobre Venezuela.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha repetido en varias ocasiones que no descarta la opción militar para sacar a Nicolás Maduro del poder.
Maduro replica que, de producirse la intervención, los venezolanos combatirían.
“Tendríamos que ir con dolor a defender el derecho de nuestro país a existir”, dijo en una reciente entrevista con la BBC.
De acuerdo con los datos del Ministerio de Defensa, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana cuenta con entre 95.000 y 150.000 integrantes, cifra a la que habría que sumar los miembros de la Milicia Nacional, un cuerpo paralelo que ha sido descrito como paramilitar por los detractores del gobierno, y formado por voluntarios que asumen diversas funciones al servicio del Estado.
Los milicianos reciben adiestramiento en el manejo de armas y están equipados con viejos fusiles que en su día se utilizaron en el ejército.
La Milicia Nacional se basa en la premisa de la “unión cívico-militar”, acuñada en su día por el fallecido presidente Hugo Chávez, por la que toda la sociedad debe complementar el esfuerzo del ejército en “la defensa de la nación”.
Maduro ha mantenido la apuesta por la Milicia pese a las denuncias de que su implantación supone una militarización de la vida civil y en enero anunció que para el mes de abril se habrá llegado a los dos millones de milicianos.
De confirmarse, se trataría de una fuerza ciertamente numerosa, pero persisten las dudas tanto sobre la cifra como sobre la calidad de su armamento y adiestramiento.
También forman parte de las fuerzas armadas los miembros de la Guardia Nacional, un cuerpo militar con funciones de orden público y seguridad ciudadana muy familiar para los venezolanos, ya que la Guardia Nacional es quien con más frecuencia vigila las calles y carreteras del país.
El Diario NY



