Polémica iniciativa buscaba crear impuesto para el alumbrado público. Lo dejan sobre la mesa “a espera de más estudio”.
El de hoy no fue un buen día para el gobernador Sigifredo Salazar: no dio pié con bola en la Asamblea.
Dos proyectos de ordenanza donde pedía aprobación a vigencias futuras no fueron aprobados, uno más que “tiraba” un nuevo impuesto para el alumbrado público, causó un detonante mayor que hizo que este quedara sobre la mesa. Sólo pasó un proyecto donde había entrega de bienes muebles a varios municipios y entidades.
Todo ocurrió en una bochornosa sesión en la que tanto el gobernador Salazar como el alcalde Juan Pablo Gallo, quedaron en “medio de las chispas” de la iniciativa que de manera generosa entregaba un nuevo impuesto para el alumbrado público.
El favoritismo del gobierno local, se reflejó en la iniciativa que defendió a capa y espada ante esa corporación la oficina jurídica del municipio. Incluso, la secretaria jurídica encargada del departamento. Pasó lo que tenía que par: “la operación tortuga “aplicada al gobierno no permitió que hiciera trámite y quedara engavetado hasta nueva orden.
El polémico proyecto de ordenanza dejó serios mantos de dudas sobre los verdaderos beneficiarios de la iniciativa en la que incluso, varios alcaldes, esperaban que hiciera tránsito. Lo que finalmente no se cumplió. El hecho se consideró como “un nuevo portazo” en las relaciones Asamblea – Gobierno del Risaralda. del malestar ya no culpan al gobernador Sigifredo Salazar “sino al que de verdad manda: el senador Merheg”, dijeron desde diversos butacos de la Asamblea enojados diputados.
Por: ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ


