En el mensaje final de su 121° Asamblea Plenaria, los obispos recordaron que en las elecciones hubo una “nutrida y pacífica participación del pueblo colombiano”, como “signo manifiesto de madurez democrática, y de aprecio y respeto por las instituciones”.
“Consideramos condiciones y señales de paz el respeto y la aceptación de la voluntad del pueblo colombiano expresada en los resultados de las urnas”, expresaron en su mensaje, publicado el 9 de julio.
Los obispos lamentaron que luego de las elecciones se siga estimulando la confrontación y la división, con palabras y actitudes violentas “que no solo hieren, sino que provocan el desgaste generalizado, el descontrol emocional y la violencia”.
Tras señalar que la diversidad de pensamiento no debe dificultar la construcción de “una cultura del encuentro”, el Episcopado llamó a los gobernantes a asumir “su responsabilidad constitucional de custodiar y fomentar la unidad, la búsqueda del bien común en la verdad y la justicia, y un proyecto de nación que nos incluya a todos, sin desconocer lo construido y recibido como legado y tarea”.
El llamado de los obispos llega en medio del conflicto político generado por la decisión del presidente Gustavo Petro de desconocer el 6 de julio los resultados de la segunda vuelta electoral, argumentando un fraude cibernético, y afirmar que el verdadero ganador fue su candidato Iván Cepeda.
La respuesta de Abelardo de la Espriella fue suspender la asistencia de su equipo al proceso de empalme, es decir, el traspaso de información entre el gobierno saliente y el que asumirá la conducción de Colombia el 7 de agosto.
El 25 de junio el Consejo Nacional Electoral proclamó a De la Espriella ganador de la segunda vuelta presidencial.


