“Volver a Casa” permitirá intervenir inicialmente 2.000 viviendas. La Gobernación proyecta $50.000 millones para reconstrucción, $14.000 millones para materiales y ferretería y $1.500 millones para salud mental.
Pereira. Risaralda comenzó a convertir el balance de daños dejado por el terremoto del 10 de agosto en una hoja de ruta para la reconstrucción. El gobernador Juan Diego Patiño Ochoa anunció un paquete de proyectos que incluye vivienda, infraestructura cafetera, educación, salud mental y recuperación productiva.
El primero ya está en marcha. Se trata de “Volver a Casa”, estrategia que desplegó más de 50 profesionales en los 14 municipios para levantar el inventario técnico de 2.000 viviendas afectadas y determinar las intervenciones necesarias. Con este diagnóstico, la Gobernación estructurará un proyecto por $50.000 millones para presentarlo al OCAD Regional.
Pero la vivienda no será el único frente. El departamento también prepara un proyecto por $14.000 millones para la compra de materiales y ferretería, destinado a atender las afectaciones ocasionadas por el terremoto. De esos recursos, $4.000 millones estarán dirigidos a la recuperación de la infraestructura de más de 3.000 caficultores, una intervención que busca proteger la actividad productiva y garantizar la cosecha cafetera.
Recursos para recuperar las escuelas
La infraestructura educativa también hace parte de la hoja de ruta. La Gobernación está consolidando el diagnóstico de los establecimientos afectados en los 12 municipios no certificados y trabaja con equipos de ingeniería para establecer cuánto costará recuperar las instituciones y garantizar el regreso seguro de los estudiantes.
Para las instituciones clasificadas en amarillo dentro del diagnóstico estructural, el gobernador anunció una primera destinación de $2.000 millones, con la meta de realizar las intervenciones necesarias y ponerlas nuevamente en funcionamiento.
$1.500 millones para salud mental
Uno de los anuncios que adquiere especial relevancia después de la emergencia es la estructuración de un proyecto por $1.500 millones para salud mental.
La Gobernación busca atender las consecuencias emocionales que el terremoto ha dejado en las familias y comunidades afectadas, un componente que, según el mandatario, debe acompañar el proceso de recuperación física y económica del departamento.
El campo también entra en la reconstrucción
En paralelo, el Gobierno de Risaralda prepara nuevas acciones para recuperar la infraestructura productiva rural. El gobernador anunció que, en el lanzamiento del Plan Unidos por la Cosecha Cafetera, se presentarán medidas dirigidas a las asociaciones campesinas para continuar recuperando la capacidad productiva de los municipios.
La apuesta es que la reconstrucción no se limite a reparar viviendas, sino que permita recuperar las condiciones económicas de las familias afectadas y evitar que la emergencia termine golpeando la próxima cosecha cafetera.
Patiño pide a los alcaldes reportar qué han hecho
En el mismo PMU, el gobernador hizo un llamado a los alcaldes de los 14 municipios para que en la próxima reunión no solo presenten necesidades, sino también los contratos, recursos y acciones que ya han ejecutado desde sus administraciones.
La instrucción busca evitar duplicidad en la entrega de ayudas y permitir que Gobernación, municipios, Nación y sector privado concentren esfuerzos en las comunidades que todavía no han sido atendidas.
“No podemos redoblar esfuerzos en comunidades que ya fueron atendidas, sino enfocar los esfuerzos en las comunidades que no hayan podido ser atendidas”, sostuvo Patiño Ochoa.
El mandatario también anunció que la Gobernación continuará apoyando el levantamiento de información en comunidades indígenas de Pueblo Rico y Mistrató, con el propósito de completar los censos y garantizar que estas poblaciones puedan acceder a los programas de recuperación.
Así, mientras continúa la atención humanitaria, Risaralda empieza a estructurar una segunda fase de respuesta: reconstruir viviendas, recuperar la infraestructura productiva y educativa, atender la salud mental y reactivar la economía de las familias afectadas. La estrategia busca que los recursos de la emergencia se conviertan en soluciones de largo plazo para el departamento.


