De conformidad con lo establecido en nuestra Constitución Política, la Ley 3 de 1991, la Ley 1444 de 2011 y el Decreto- Ley 3571 de 2011, corresponde al Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio dirigir la política en materia de vivienda, desarrollo urbano, uso del suelo y calidad del urbanismo. Bajo este soporte normativo acudiremos en derecho de petición ante el señor Ministro para que nos informe y aclare algunas inquietudes. Veamos:
1.¿Por qué colapsaron tantas edificaciones como lo expresó el actual alcalde de Cali, dónde se registra más de 7000 inmuebles afectados?
2.¿Por qué el aeropuerto de Pereira- una construcción nueva de 2020- resultó con graves daños estructurales en su pista de aterrizaje, torre de control y en el techo? Hubo allí tres muertos y decenas de heridos.
3.La Cámara Colombiana de la Construcción- Camacol- señala que a partir del último censo del DANE el gremio estimó que entre el año 2005 y 2018 se construyó en Colombia más de 4.5 millones de viviendas y cerca de 1.6 millones de ellas fueron de origen informal.
4.Más de 4 millones de personas viven en situación de alta vulnerabilidad, según lo indica la Comisión Tercera del Senado de la República, en informe de prensa de abril 14 de 2026. Y esa vulnerabilidad la encabeza Bogotá, Soacha, Cali, Medellín, Aguachica, Buenaventura, Ciénaga, (Magdalena), Soledad y Florencia, según informe del Ministerio de Vivienda.
La mayoría de las edificaciones que colapsaron por causa del citado terremoto son construcciones antiguas que no cumplían con la normatividad antisísmica, lo cual exige de una urgente intervención de las autoridades del sector para iniciar una campaña de revisión de esos inmuebles y el reforzamiento de esas estructuras para ajustarlas a la norma NSR 2010. Después del terremoto llega la calma dice el relato bíblico. Sin embargo, aquí en la Costa Atlántica hay incertidumbre y desconfianza al ver cómo se aprueban los Planes de Ordenamiento Territorial en los municipios, se expiden alegremente las licencias de construcción sin ningún rigor técnicos y desconociendo la amenaza sísmica de la región.
Sólo le pido a Dios que si nos va a mandar un terremoto de 7.0 nos envíe dos de 3.5. Con el primero nos despertamos; con el segundo, salimos corriendo.


