• Lluvias en Colombia: de fenómenos meteorológicos a desastres naturales

    Un experto de la Universidad Internacional de Valencia explica aspectos a tener en cuenta para prevenir los desastres naturales.

    De acuerdo con un reporte de la Unidad, entre el 1 de enero hasta la fecha se han registrado «203 fallecidos, 281 heridos, 37 desaparecidos y 453.292 personas afectadas, representadas en 136.407 familias».

    Colombia, noviembre, de 2022 Al menos 203 personas muertas, 281 heridas y más de 450.000 damnificados dejan las fuertes lluvias que han afectado a Colombia en los últimos 10 meses, informó la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Asimismo, las lluvias han destruido 4.387 viviendas y otras 69.953 casas quedaron averiadas, mientras que 2.110 carreteras, 233 puentes vehiculares, 111 puentes peatonales, 305 acueductos, 84 alcantarillados, 19 centros de salud, 235 centros educativos y 46 centros comunitarios también han sido afectados.

    Estas cifras muestran cómo las inundaciones dejan de ser fenómenos meteorológicos para convertirse en desastres naturales. Y es que, de acuerdo con Daniel Jato, Investigador Senior y Profesor en Ingeniería y Gestión Ambiental de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, para hablar de desastre se requiere que un proceso natural afecte a un grupo poblacional vulnerable -caso de Colombia, en donde la población ha sido damnificada-. Por tanto, es la interacción entre el fenómeno físico y los aspectos vulnerables de la sociedad lo que define el desastre.

    Según la Base de Datos de Eventos de Emergencia (EM-DAT, por sus siglas en inglés), las inundaciones son los desastres naturales más perjudiciales en el mundo. En concreto, los países en vías de desarrollo son los más afectados por las inundaciones. Algunas de sus características, tales como altos índices de pobreza, bajo desarrollo humano o analfabetismo, entre otras, son factores de vulnerabilidad que aumentan el riesgo.

    Pero ¿cómo debe ser la planificación y la gestión del riesgo? 

    Para el experto de VIU, la planificación territorial desempeña un papel decisivo en el impacto de las inundaciones, pues las más afectadas por estos procesos son las comunidades que se asientan en lugares como valles y llanuras de inundación. “La decisión de establecerse en estas zonas puede deberse a desconocimiento o, en muchos casos, falta de otras alternativas. Para deconstruir el riesgo ante inundaciones debe evitarse el desarrollo humano en lugares susceptibles a inundación. Esta iniciativa debe promoverse desde los gestores gubernamentales, lo cual evidencia que la planificación del riesgo de inundaciones debe realizarse de forma holística, integrando políticas públicas en la gestión de los desastres por parte de las administraciones”.

    La falta de integración entre las políticas públicas del territorio y de los recursos hídricos es una debilidad a nivel institucional que los países más afectados por las inundaciones deben mejorar. Sin embargo, no es una tarea sencilla, ya que entran en juego factores complejos como la presencia de asentamientos informales, la propiedad difusa de la tierra o la falta de datos, recursos y capacidades.

    En muchos países de Latinoamérica, las estrategias de reducción del riesgo se centran en la rehabilitación y la reconstrucción una vez que el desastre ha cobrado víctimas y causado pérdidas en la infraestructura social. Este enfoque conlleva a un amplio uso de recursos económicos y no es eficiente.

    Por esto, desde los gobiernos deben enfocarse en la reducción de la vulnerabilidad social mediante prácticas de prevención del riesgo. Además, es importante aumentar el grado de adaptación y resiliencia de las comunidades respecto a las inundaciones.

    “Estas capacidades deben basarse en características típicas de las comunidades, formuladas por y para ellas mismas. De esta forma, el proceso se vuelve más participativo y se ajusta a la historia e intereses de cada caso”, explica Itzayana González Ávila especialista de la Universidad Federal do Rio Grande do Sul.

    Finalmente, es importante destacar que los países desarrollados han centrado sus esfuerzos en medidas estructurales como la construcción de diques, redes de drenaje, canales y otras infraestructuras hidráulicas, lo que genera una reducción en estos desastres, y esto es algo que se puede aplicar de manera paulatina a nivel nacional.

    Igualmente, medidas no estructurales como la educación ciudadana brinda una oportunidad potencialmente más eficiente. No obstante, para que su adopción sea exitosa, la información es vital por parte de los organismos competentes.

    Fuente / High Results

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