Leyendas del deporte: María Isabel Urrutia, la fuerza de un oro olímpico



Emprendió su carrera atlética como lanzadora de bala y disco, pero alcanzó la cúspide del Olimpo en la moderna Sydney en los Juegos del Milenio, en 2000, en los que conquistó la primera medalla de oro olímpica de Colombia en su historia.

Por: Martin Hacthoun / Prensa Latina

De cuna humilde, María Isabel Urrutia Ocoró nació el 25 de marzo de 1965 en una de las barriadas pobres de afro-descendientes de Candelaria, Valle del Cauca. En su niñez y adolescencia tuvo que improvisar labores para ayudar al sustento de su familia y de ella misma.

Muy probablemente esas vicisitudes forjaron y solidificaron su carácter para una triunfal carrera deportiva y posterior vida política a las cuales se entregó con alma y cuerpo, para luchar en defensa de los pobres, las comunidades negras y los deportistas colombianos.

A los 13 años obtuvo su primer triunfo atlético, y durante la década de los años 80 compitió como balista y discóbola, eventos en los que ganó medallas en torneos nacionales e internacionales, aunque articipó sin mayores glorias en los Juegos Olímpicos de 1988.

Aconsejada por sus entrenadores, pasó a practicar en 1989 la halterofilia o levantamiento de pesas, deporte en el que ganó i24 títulos en campeonatos del mundo!

Subió a lo más alto del podio en los mundiales de Sarajevo (1990), Alemania (1991) – impuso record del orbe-, Turquía (1994), China (1995) y Polonia (1996).

Además, en la cita olímpica de Sydney 2000 compitió en la división de 75 kilogramos (kg) y se coronó campeona en épica confrontación con la nigeriana Ruth Ogbeifo y la taiwanesa Yi-Hang Kuo.

Previo a esos Juegos, su entrenador entonces, el búlgaro Gantcho Karouskov, le aconsejó bajar de peso a fin de prepararla para competir en la categoría de los 75 kg. Su decisión no pudo ser más previsora: sobre el entarimado tras ardua pugna en las talanqueras, Urrutia, Ogbeifo y Kuo quedaron empatadas al levantar un total de 245 kilos, y la preciada medalla de oro fue al pecho de la colombiana por menor peso corporal.

En ese propio 2000, fue declarada Deportista del Año en Colombia, y exaltada, además, como mejor deportista de Sudamérica y como la Mejor Deportista femenina de Latinoamérica, según la tradicional encuesta de la agencia Prensa Latina.

En enero de 2002, la campeona olímpica le da un cambio radical a su vida y decide lanzar su candidatura a la cámara de representantes por las comunidades negras, aspiración que se hizo realidad el 10 de marzo en las elecciones legislativas de ese mismo año en las que fue elegida congresista para un periodo de cuatro años.

Desde el congreso, luchó por darle un espacio importante a la gente de bajos recursos especialmente a las negritudes y a los deportistas del país.

También se desplazó por todo el territorio nacional para escuchar las necesidades de cada región y darles una voz de aliento; fortalecer la esperanza de un futuro mejor y recordarles a esas poblaciones que en el congreso había gente que luchaba por ellos.

Esa lucha no solo la desplegó en Colombia, pues Urrutia participó en eventos internacionales sobre niñez, mujer, legislación deportiva, problemas humanitarios y derechos humanos de las comunidades negras, e incluso, impulsó las actividades del parlamento negro de las Américas.

Asistió a eventos internacionales en Costa Rica, Estados Unidos y Brasil, en los que se debatió la problemática de la población afroamericana en busca de soluciones, especialmente encaminadas al rescate cultural, la participación política, la protección y garantía de propiedad de los territorios. Por su eficaz gestión política resultó reelegida en 2006.

Tras cumplir su segundo mandato en el Congreso en 2010, el comité ejecutivo del Polo Democrático Alternativo decidió presentar a la ex deportista y reconocida líder de la causa de la negritud como candidata a la alcaldía de Cali, Valle del Cauca, para las elecciones de octubre de 2011.

A principio de 2001, María Isabel Urrutia visitó Cuba para recibir en La Habana el Premio a la Mejor Deportista Femenina de Latinoamérica, que otorga cada año la Agencia de Noticias Prensa Latina.

Fue una oportunidad única para entrevistarla y poder escudriñar no solo en la carrera deportiva de una brillante atleta, sino conocer también los avatares en la vida de una mujer de pensamiento claro y mirada transparente. Sus declaraciones, en ese momento, resultaron previsoras.

PL: ¿Has pensado alguna vez si las pesas son un deporte demasiado fuerte para una mujer?

MIU: ‘Rudo no es. Es fuerte como todo deporte de alto rendimiento, pero no hay rudeza. Tienes que hacer los ejercicios con mucha flexibilidad y elasticidad. El arranque, por ejemplo, requiere de mucha soltura y elegancia. El envión es de fuerza, aunque se realiza en dos tiempos, precisamente para evitar la sobrecarga’.

PL: ¿Cómo quieres que te recuerden?

MIU: ‘Como una campeona olímpica, pero también por mis actos en busca de ayudar al desarrollo del deporte en Colombia’.

Y es que durante su paso por la Cámara de Representantes en los periodos de 2002 – 2006 (Movimiento Popular Unido) y 2006 – 2010 (Partido Alianza Social Afrocolombiana) logró conseguir importantes aportes en la promulgación de políticas para los deportistas de su nación, razones que la dejan como una auténtica campeona de pueblo.

(El texto forma parte de la sección Leyendas, que revive historias de relevantes deportistas latinoamericanos)
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