El informe “El nuevo opio del consumidor: Dopamina, redes sociales y el efecto en la Inteligencia Emocional” expone una alerta sobre los efectos psicológicos del ecosistema digital actual, en el que las marcas, a través del uso de dopamina, podrían estar deteriorando el bienestar
Colombia, mayo de 2025 — Hoy en día más del 74 % de los colombianos accede diariamente a redes sociales y los jóvenes pasan en promedio más de tres horas y media frente a pantallas según el estudio de We Are Social. Daniel Carlés, profesor de Broward International University (BIU) perteneciente a Planeta Formación y Universidades, expone una advertencia sobre los impactos de este consumo digital masivo. Según un nuevo análisis académico, el marketing
En este modelo, los contenidos diseñados para disparar estímulos dopaminérgicos están generando efectos adversos en la salud emocional de los
Una economía basada en dopamina y validación constante
A partir del análisis de investigaciones científicas recientes, el experto de BIU sostiene que “el sistema de recompensa del cerebro humano está siendo redirigido por las plataformas digitales y las marcas para maximizar la retención y la respuesta emocional. Esta economía de la atención basada en recompensas inmediatas se ha vuelto una constante en redes sociales como TikTok, Instagram, YouTube o Facebook. Las consecuencias son visibles: dificultades para sostener la concentración, incremento en los niveles de ansiedad, menor tolerancia a la frustración y relaciones interpersonales más frágiles”.
Además, la regulación emocional es una de las funciones más importantes de la inteligencia emocional. “No se trata de suprimir lo que sentimos, sino de aprender a reconocerlo, entenderlo y expresarlo de forma adecuada” afirma Cartés. Sin embargo, el ser humano se encuentra en un entorno donde todo está diseñado para estimular, reaccionar y mantener la conexión sin pausas, y es ahí donde esa regulación se ve interrumpida. “El problema no es solo cuánto tiempo pasamos en línea, sino cómo las plataformas están moldeando nuestra manera de sentir y de relacionarnos con otros” expone Diego Cartés.
La atención fragmentada causa vínculos frágiles
Estudios recientes de la profesora Gloria Mark (2023) advierten que el promedio de atención frente a una pantalla ha descendido drásticamente de 2.5 minutos en 2004 a tan solo 47 segundos en la actualidad. Esta capacidad disminuida de concentración no solo afecta el desempeño académico o laboral; también interfiere con los procesos de reflexión, empatía y construcción de vínculos. Como lo señala el informe de BIU “la biología del vínculo emocional requiere una interacción multisensorial y sostenida.
Las redes sociales, que en un principio generaban conexión y cercanía, hoy pueden estar creando el efecto contrario. “Estamos transmitiendo versiones optimizadas de nosotros mismos a audiencias distraídas”, afirma el informe, aludiendo a la forma en que los usuarios moldean su identidad
Un llamado a rehumanizar el marketing
Frente a este panorama, el análisis de BIU no se queda en la crítica. Propone una serie de rutas para que las marcas y los actores del marketing digital puedan redirigir su rol y su impacto
●Rediseñar plataformas que integren principios de neurociencia afectiva
●Medir la calidad del vínculo con el consumidor, más allá del número de clics o impresiones.
●Fomentar espacios digitales donde se valore la desconexión, el silencio y la pausa emocional como parte del proceso humano.
“Una marca que escucha, que entiende y que acompaña puede construir relaciones duraderas sin necesidad de manipular”, destaca el informe de la universidad, al resaltar casos como los de Headspace o Patagonia, que han optado por estrategias de comunicación más éticas, empáticas y sostenibles.
En el contexto actual hace falta una transformación profunda en la forma en que se conciben las campañas, se diseñan las plataformas y se mide el éxito de las interacciones. “No basta con captar atención; hay que cuidar lo que ocurre una vez que la atención es capturada”, concluye Cartés, en lo que parece ser un llamado urgente a repensar los fundamentos del marketing contemporáneo.



