La rutina básica para el cuidado de la piel supone su hidratación y el uso de protector solar. Qué agregar después. Usos y efectos.
Hidratación de la piel
La era actual, marcada por un avance tecnológico vertiginoso, un ritmo de vida acelerado, tendencias de consumo express y modas e ídolos de turno que cambian a la velocidad de la luz, es vital incluir una pausa para pensar lo importante: nuestra salud. Nuestra salud de un modo integral.
Dentro de ella, y haciendo foco en algunos aspectos, hay dos elementos que mantienen su vigencia y relevancia a pensar del movimiento externo. Los no negociables en relación al cuidado de nuestra piel: su hidratación y el uso diario del protector solar.
En cuanto a la hidratación, es un paso esencial a partir de la adolescencia. Etapa en el desarrollo en donde la piel empieza a necesitar un adecuado equilibrio de humedad.
Mantener la piel hidratada es el pilar en cualquier rutina de cuidado, de ella dependerá que se vea suave, flexible y protegida contra los factores externos como el clima, la contaminación y los efectos del envejecimiento. No importa si es verano o invierno, si la piel está expuesta al frío extremo o al calor abrasador, la necesidad de mantener el hábito garantiza su salud.
El uso del protector solar

Por su parte, la protección solar es absolutamente indispensable desde la infancia (desde los 6 meses en adelante) y debe pasar a formar parte de la rutina diaria de cualquier persona independientemente de la edad.
De esta forma, prevenimos el daño causado por los rayos ultravioletas que, no solo aceleran el envejecimiento de la piel, sino que aumentan el riesgo de contraer afecciones graves como el cáncer de piel. Su uso no se reduce únicamente a los días soleados, como se cree, sino que su aplicación diaria es crucial durante todo el año ya que los rayos UVA, responsables en gran parte del daño, están presentes incluso en días nublados y fríos.
Después, lo que sigue

Los avances dentro de la cosmética podrán proveer nuevas texturas, nuevos tonos según la base de cada piel, nuevos envases, pero ya nadie cuestiona su uso.
Es decir, la puerta de entrada para tener una piel radiante, cuidada y pareja, son estos dos productos. Después y, dependiendo de las posibilidades, podrás incluir dentro de tu rutina diaria estos ingredientes de productos para skincare que sumarán innumerables beneficios a tu piel:
- Ácido hialurónico: Su función es hidratar en profundidad la piel permitiendo que la misma retenga humedad. Así se verá suave y flexible. Es ideal para todo tipo de pieles, especialmente para las secas y deshidratadas.
- Vitamina C: Funciona como un potente antioxidante que ilumina la piel, iguala las diferencias de tono que pudieran existir, y ayuda a mantenerla protegida contra el daño ambiental causado por los radicales libres. Su uso es ideal para pieles que se ven apagadas, con manchas o están expuestas a la contaminación. Se aplica por la mañana.
- Niamicina (Vitamina B3): Tiene por función reducir la inflamación de la piel, minimizar los poros que pudieran aparecer, regular la producción de grasa y mejorar la textura y el tono de la piel. Es adecuado usarla tanto de día como de noche, y su presentación puede ser en sueros o cremas.
- Retinoides (Retinol): Estimula la renovación celular, reduce la aparición de líneas finas, arrugas y manchas. Y mejora la textura general de la piel. El retinol es ideal para pieles maduras, con signos de envejecimiento o propensas al acné. Se debe usar de noche y, al día siguiente, no olvidar la utilización del protector solar, ya que puede provocar el aumento de la sensibilidad al sol.
- Ácidos exfoliantes (AHA/BHA): El ácido glicólico exfolia suavemente la superficie de la piel, mientras que el ácido salicílico penetra en los poros para limpiar y prevenir el acné. Son ideales para pieles con texturas desiguales, manchas y poros obstruidos. Habitualmente se usan en limpiadores, tónicos o sueros por la noche.
- Ceramidas: Su función es ayudar a restaurar y mantener la barrera natural de la piel, manteniéndola hidratada y protegida contra irritantes externos. Son ideales para pieles sensibles, secas o comprometidas. Las ceramidas están presentes en cremas hidratantes o sueros. Y se puede usar durante todo el año.
- Péptidos: promueven la producción de colágeno, ayudando a mantener la firmeza y elasticidad de la piel. Los péptidos son ideales para pieles maduras o con pérdida de firmeza.
- Ácido azelaico: Tiene por función el tratamiento de la hiperpigmentación, el acné y la rosácea, al reducir la inflamación y normalizar la renovación celular. No hay restricción para ser usado de día o de noche.
- Aceite de escualeno: Es un hidratante ligero que imita los lípidos naturales de la piel, manteniéndola suave y humectada, sin la sensación de dejarla grasa. Su uso está aconsejado para todo tipo de pieles.
Cada uno de estos ingredientes proporciona una base sólida para una rutina de cuidado completa de la piel. El punto de partida está en la hidratación, pasando por la protección contra el daño ambiental, la renovación celular y la prevención contra los primeros signos del envejecimiento. De esta forma, la piel se mantendrá cuidada y protegida a lo largo del año.


