En medio del maravilloso Paisaje Cultural Cafetero en Filandia, Quindío, Colombia. Ahora territorio de paz, con cómodas hamacas de colores, tejas de barro, grandes ventanales, puertas, balcones de fina madera, sinfonía de pájaros, se observan además dos ardillas maliciosas, caminitos de vida con flores frescas, que dibujan un aire bohemio que se respira gratis y profundo…Tres bellos perros celosos de su entorno mágico, un mayordomo ejemplo de vida de unos 70 años quien nos saluda de forma tímida pero agradable, porque no disimula una sonrisa, y carga un sombrero de abuelo que compró él, en Salento, su pueblo natal.
Entonces, descubrimos con ojos de asombro la finca “La Aurora” y es allí cuando un formidable lector de Jorge Luis Borges, abuelo de Camila, nos recibe para contarnos su pequeña y maravillosa película de la vida, cuyo protagonista es: Jaime Campo Jaramillo, un sicólogo de verdad…
En el aire puro de ésta generosa tierra, están repartidos en varias cómodas habitaciones, unos mil discos en acetato, alrededor de 100 libros guardados celosa y organizadamente, unas treinta fotografías con aroma de recuerdos familiares y repartidas por todos los rincones de la casa.

Luego, cuando las manecillas del reloj se desesperan para que sean las diez de la mañana, del sábado 23 de diciembre de éste año 2017, el olor a café despierta y matiza una conversación entre este periodista de 55 años, que ha vivido en la guerra y ahora gracias a Dios en la paz, entre cámaras abiertas de tv, viajes, y grabadoras que se han encendido en 30 años de oficio, en unos cinco países, con memorables anécdotas, descubriendo, personajes, y es cuando me enfrento a este sicólogo, un magnifico y generoso anfitrión, que calibra metáforas precisas, a veces con tiernos “disparos” de humor negro, de ironías profundas, que viste camisa café, pantalón azul, botas informales, que tiene uno cinco amigos de verdad, muchos conocidos y unos mil pacientes en su larga carrera profesional y al que al encender mi grabadora Sony, le pregunto entonces:
¿Jaime, cuál ha sido su película favorita?
El Lado Oscuro del Corazón, de Eliseo Zubiela…
¿Y para un sicoanalista como usted, qué es la vida?
Son aquellos pequeños detalles, minutos de felicidad que le podemos arrebatar a la muerte…
¿Qué mensaje le entrega usted a las familias nuestras en este fin de año?
Es un mensaje humano muy humano, de un compartir sencillo, sin caer en las tendencias de moda, del consumismo feroz, y hacer reuniones cálidas, que unan a la familia colombiana…
¿Una anécdota con un paciente?
Sí, hubo una muy curiosa que, en mis 25 años de ejercicio profesional nunca me había pasado. En una ocasión un paciente me pide ir al baño, se levanta…segundos después sale en “pelota” y le pregunto: “Señor qué es lo que pretende usted, qué sentido tiene lo que está haciendo? Entonces, entró al baño, se vistió rápido, salió, y pudimos en forma tranquila, terminar la consulta qué duró una hora exacta…
¿Cuál es el problema de fondo de la drogadicción en nuestro entorno?
Es una “porción de muerte” que habita en la estructura de los drogadictos, cuando una persona consume alucinógenos, se ubica al borde de un abismo, y allí se da un abrazo doloroso y fraternal con la muerte…
¿Bueno y entonces cómo se puede volver esta situación, en una cuestión de vida, cómo recuperar a un paciente?
Hay dos grandes fuerzas que impulsan el comportamiento humano. Uno se llama porción de vida y otro porción de muerte, los dos van paralelos, en el inconsciente, pero cuando la porción de vida es la que manda, todo le va saliendo bien en la vida, por eso la gente debe recurrir a nosotros los profesionales de la sicología y el sicoanálisis, las familias y los pacientes requieren de atención inmediata, de orientación medica profesional y nosotros siempre estamos dispuestos a recibirlos a atenderlos, en nuestros consultorios.
¿Y qué es la felicidad?
Es la relacionada con los procesos de identificación, mi padre por ejemplo, desde muy niño me enseñó a amar a Beethoven, Mozart, nos levantaba a las cinco de la mañana a escuchar música clásica, un domingo, de ahí salíamos a pescar, río arriba por El Cedral, en Pereira, siempre nos enseñó un mundo que tiene que ver con la naturaleza, esa era mi felicidad y hoy es la misma alegría que siento en este pedazo de “poema de tierra” que es mi finca…”La Aurora”, aquí en Filandia, Quindío, y donde siempre son bienvenidos mis amigos, y por supuesto usted, destacado periodista. Aquí somos felices con el arte, con la música, con los libros, con tabaco, un vino, diez sonrisas y una buena cena entre amigos y naturaleza pura, eso es también felicidad, eso es gusto a vida…
¿Veo que tiene muchos libros aquí, pero hábleme de dos favoritos para la lectura?
Uno puede ser “Las Peras del Olmo” de Octavio Paz, el segundo, la “Antología de Poemas” de Jorge Luis Borges, especialmente el poema 1964 y claro hay muchos más.
¿Y cómo se ve dentro de cinco años?
Me veo viviendo y disfrutando de este paraíso con mi nieta Camila, quien inventa historias fascinantes y me las cuenta, y haciendo mi trabajo aquí en el área del sicoanálisis, acá en este terruño, también atiendo pacientes, así como en mi consultorio en Pereira.
Hago entonces otra breve pausa, tomo aguas, y le digo a mí entrevistado:

Quiero decirle que usted es además, un magnifico fotógrafo, sigo sus fotos en Facebook y son extraordinarias, es más, quisiera que una de ellas, sea la portada de un libro que en silencio y disciplina rigurosamente escribo ahora en mi estudio, por eso le pregunto…
¿Qué es la fotografía?
Es…que la fotografía John Jairo, no se hace como usualmente piensa la gente que la hace el lente, o la cámara, no señor, la imagen se logra desde el interior de uno mismo, con todo lo que hemos leído, con las mujeres que hemos amado, con el erotismo, con todo lo que uno en esencia es, ha sido, y será, así se hace la fotografía….
Toma un aire muy parecido al de un bondadoso abuelo, me mira fijamente a los ojos, ambos tratamos de seguir descifrando de manera natural nuestra conversación, hacemos otra pausa… Hablamos luego de nuestras cosas cotidianas, nos reímos entre anécdota y anécdota, la entrevista fluye libre, alegre, natural con olor a vida, es una de esas conversaciones que uno no quiere terminar, con un ser humano, transparente, generoso, abierto al humor …Sin duda alguna un sicólogo y fotógrafo inteligente…
¿Usted es hoy, un hombre feliz?
Sí,…
Y ¿Piensa en la muerte?
Constantemente…
¿Quién es el sicólogo de un sicólogo?
Yo creo que uno mismo, , yo pasé por siete años de sicoanálisis, me gradué además en la Univerdad de Puerto Rico,, el sicoanálisis personal es muy importante para obtener el permiso del Ser, y yo estoy autorizado a ejercer por una eminencia aquí en Colombia que es el Doctor Oscar Espinosa, quien me autorizó a que siguiera sus preceptos, puesto que es él en Colombia el pionero del verdadero sicoanálisis, y junto con el médico Fernando Ángel, que ahora está en el exterior, somos los dos únicos autorizados, para seguir este tipo de tratamientos sicológicos con nuestros pacientes habituales y no habituales.
¿Por qué lo busca la gente, para que atienda qué?
Pues la problemática actual de los jóvenes es la depresión, que fácilmente lleva al suicido, los problemas graves de adicción entre jóvenes y adultos, los problemas cotidianos de desajustes de pareja, estos casos son bastantes frecuentes en nuestro consultorio.
¿Por qué la gente toma la decisión de suicidarse sin avisar?
Porque llega un momento en el que se cierran todas las posibilidades y el único recurso que queda entonces: Es la muerte…
¿Y un sicólogo abre las “ventanas” a la vida?
Sí, claro, les ayudamos sobre todo al adolescente, porque son seres muy apasionados, quienes llevan el amor, la vida, todo a un límite y muy rápido. Soy sicólogo clínico, trabajé en el Hospital Mental de Pereira, pero allí me di cuenta que la sicología se quedaba muy corta en el análisis y comprensión del ser humano, y sus problemas, entonces comencé mi formación como sicoanalista, la sicología se queda a un nivel muy superficial, mientras que el sicoanalista entra en el manejo directo de la comprensión del ser humano
¿Agoniza ya éste 2017 y viene el año 2018, como visualiza a Colombia?
El proceso de paz me parece muy interesante, yo lo defiendo, aunque haya que tragar algunos “sapos”…tengo mis dudas, puesto que el gran problema de este país, no era la guerrilla, era, es y será, la gran corrupción, tanto en el sector público, como en el privado, ese es en el fondo el gran problema que tendremos que resolver los colombianos en las elecciones del 2018, que serán decisivas para el rumbo de nuestra querida nación.
¿Por qué a pesar de todas nuestras tragedias usamos el humor, “mamamos” gallo?
Hombre John Jairo, porque somos un pueblo manipulado por los medios de “desinformación” de este país que manipulan de forma mediática a unos 40 millones de habitantes de éste gran país.
Debo partir, a otra cita con una cámara abierta, a la crónica de televisión, Jaime sonríe, está feliz tiene invitados en casa, un francés, dos colombianas, un experto en libros mi amigo José Fernando Cortes, quien facilito éste encuentro.
Reímos, escuchamos algo de música, almorzamos con calma “bandeja paisa”, y jugo de mandarina. Llega el bus, que me recoge en el camino, me gastó por solo cinco mil pesitos, cuarenta minutos de la ruta hacia Pereira, la capital de Risaralda Verde y emprendedora…Sonrió tarareo en este camino de la vida, sobre las tres de la tarde, una canción del cubano Silvio Rodríguez que dice: “Soy feliz, soy un hombre feliz, y quiero que me perdonen los muertos de mi felicidad…




