El derecho a un trabajo decente

Uno de los Objetivos del Desarrollo Sostenible adoptado por las Naciones Unidas en Septiembre de 2015 es el Trabajo Decente, término usado por primera vez en 1999  cuando el Director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavia, al referirse al nuevo Objetivo que guiaría la acción de la organizacion, dijo las siguientes palabras: “Actualmente, la finalidad primordial de la OIT es promover oportunidades para que los hombres y las mujeres puedan conseguir un trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana” (OIT:1999).

Todo trabajo es digno, lo que no es digno son las condiciones laborales que enfrentan muchas personas dada las pocas oportunidades que, en nuestro caso, se les ofrece y que amenazan su dignidad personal y sus derechos.

Cuando la OIT define  las condiciones que conlleva el término » Trabajo Decente» enmarca este derecho en cuatro pilares que conducen lo que en realidad significa un Trabajo Decente.

1- Libertad. principio que aplica a todo ser humano, en cualquier lugar y momento: libertad para ser, para pensar, para sentir, para actuar; libertad para escoger y decidir y en este término encaja esa singularidad tan especial del ser humano que lo hace irrepetible y único, sin réplica; un ser dotado de dones y talentos con los que puede, en su libertad, integrarse a sus congéners, sus pares, su entorno, su hábitat.

Así  en uso de su libertad el ser humano tiene el derecho a obrar según su propia voluntad y a no ser obligado a hacer cosas que no acepta, a  ejercer un Trabajo Decente, pues trabajo sin libertad deja de ser un derecho, para convertirse en una exclavitud que degrada.

2- Equidad. Igualdad que deja a un lado las preferencias, los distingos políticos, económicos y sociales. 

Somos  iguales y tenemos los mismos derechos y este principio es garante de una justicia que nunca debe estar sometida a razones humanas, ni a afectos, ni convencionalismos.

La equidad, hermana, iguala y en el caso del Trabajo Decente, afirma las condiciones de justicia que acogen a todo ser humano para ejercer un trabajo  digno que le permita satisfacer sus necesidades primarias de subsistencia, afecto, participación con voz y voto en el devenir social que lo involucran y determina.

La equidad abre el derecho a iguales oportunidades de trabajo, de estudio, de participación, de emprendimiento; la equidad debe dar a cada uno el derecho a ser, a crecer, a aprender, a saber hacer, a experimentar  sin que en ello jueguen las condiciones sociales y económicas que le circundan.

Un estado que aplica la equidad da lo justo, sin detrimento de las condiciones de vida de sus habitantes.

3- Seguridad en el trabajo para así integrarse a un medio de producción definido, no fluctuante de tal manera que pueda sentirse  parte de ese proceso laboral y pueda desempeñarse con acierto, con propiedad y competencia. Seguridad social para sí mismo y su núcleo familiar a través de un sistema integral de salud y de un sistema prestaciónal que asegure su vida laboral y social; así, la seguridad tiene que ser integral pues no hay seguridad social sin salud, sin educacion, sin derechos patrimoniales, sin un seguro que le permita protegerse y proteger a los suyos.

4- Dignidad Humana derecho de todo ser humano a ser respetado, valorado como ser individual y social. Es el derecho a ser lo que en su genética es: un ser humano, único, irrepetible, capacitado por su misma naturaleza para integrarse al devenir del mundo.

Según la OIT 2014, «El Trabajo Decente sintetiza las aspiraciones de las personas durante su vida laboral. Significa la oportunidad de acceder a un empleo productivo que genere un ingreso justo, la seguridad en el lugar de trabajo y la protección social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo personal e integración social, libertad para que los individuos expresen sus opiniones, se organicen y participen en las decisiones que afectan sus vidas, y la igualdad de oportunidades y trato para todos, mujeres y hombres.»

Pero en comunidades vulnerables el derecho a un Trabajo Decente  está cada vez más lejos de sus aspiraciones y anhelos.

En el caso de Colombia el trabajo informal impera de manera absoluta.

El campo de trabajo es la esquina de los semáforos, las calles de las ciudades, los caminos donde niños, mujeres y hombres se debaten entre la necesidad de sobrevivir y el peso abrumador de una realidad laboral que los excluye, que no les permite participar de manera estable en el desempeño de un trabajo  digno y justo.

Vender algunos bienes y servicios de escasa monta: lavar el carro, limpiar el parabrisas, vender frutas y verduras, alimentos, en fin, la economía del rebusque que no es más que un desierto por donde caminan los hombres, mujeres  y niños de poblaciones vulnerables, desplazados por la violencia y los hijos de la exclusión educativa que ha dejado el país en su largo caminar de su vida  social, y laboral en injusticia.

Así, ¿qué futuro tienen estas comunidades, estos hogares?: Largas noches de trabajo sin ningún beneficio, días enteros caminando de arriba a abajo las calles de la ciudad, del país que les niega el derecho a un Trabajo  Decente y digno a sabiendas que este problema es el resultado del estado de exclusión en el que han vivido: excluidos  de la educación, de la salud, del trabajo, de oportunidades de mejoramiento .

Un sistema educativo con altos  porcentajes de deserción debido precisamente a las condiciones de pobreza que no les permite continuar su formación y capacitación y los lanza al mundo laboral sin las condiciones mínimas de supervivencia, caso que aumenta la informalidad en el trabajo y como resultado poblaciones y comunidades cada vez más pobres.

Debemos hacer más para empoderar a las personas gracias al Trabajo Decente, apoyarlas a través de la protección social, y garantizar que las voces de los pobres y los marginados sean escuchadas.

Empoderar y para hacerlo hay que educar, hay que hacerlos competentes en el saber hacer y propiciar  espacios de emprendimiento y solidaridad.

No es dar, es enseñar, es generar otros espacios, es abrir horizontes y juntos reconocer que el mundo solo es nuestro cuando no está en manos de unos pocos sino de todos quienes con su trabajo y aporte lo hacen grande.

El trabajo es un derecho y el Trabajo Decente una tarea de todos.

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