
En la Corte Federal del Distrito Este con sede en Brooklyn hubo una especie de “reencuentro”, ya que luego de cinco meses de terminado el juicio a Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, la mayoría de quienes participaron en el proceso llegaron a escuchar la sentencia dictada por el juez Brian Cogan, quien fue contundente al aceptar la sugerencia de los fiscales federales de cadena perpetua más 30 años de prisión.
Hubo ausencias, la más marcada fue la de Eduardo Balarezo, uno de los defensores de Guzmán Loera, quien fue despedido hace más de un mes sin que se precisaran los motivos. A la mesa se sumó Marc Fernich. Otros cambios fueron menos dramáticos, como el creciente bigote de “El Chapo”, luego de lucir afeitado durante todo el llamado “juicio del siglo”.
La sentencia se divide en tres partes: la cadena perpetua es por los cargos del 1 al 8, donde se integran delitos por el tráfico de drogas, conspiración de homicidios y liderar una organización criminal; los 30 años adicionales son por el cargo 9, sobre el uso de armas, además de anexarse 240 meses (20 años) por el cargo 10 sobre conspiración de lavado de dinero. Este último castigo correrá a la par que la sentencia de por vida.
Para evitar “doble castigo”, el juez Cogan aceptó la petición de los fiscales de desestimar los cargos 2, 3 y 4, que son sobre conspiración de distribución de narcóticos, ya que también se contemplan en el primer cargo, aunque está la cláusula que indica que si el acusado gana su apelación, entonces esas acusaciones serán retomadas.
En la Corte Federal del Distrito Este con sede en Brooklyn hubo una especie de “reencuentro”, ya que luego de cinco meses de terminado el juicio a Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, la mayoría de quienes participaron en el proceso llegaron a escuchar la sentencia dictada por el juez Brian Cogan, quien fue contundente al aceptar la sugerencia de los fiscales federales de cadena perpetua más 30 años de prisión.
Hubo ausencias, la más marcada fue la de Eduardo Balarezo, uno de los defensores de Guzmán Loera, quien fue despedido hace más de un mes sin que se precisaran los motivos. A la mesa se sumó Marc Fernich. Otros cambios fueron menos dramáticos, como el creciente bigote de “El Chapo”, luego de lucir afeitado durante todo el llamado “juicio del siglo”.
La sentencia se divide en tres partes: la cadena perpetua es por los cargos del 1 al 8, donde se integran delitos por el tráfico de drogas, conspiración de homicidios y liderar una organización criminal; los 30 años adicionales son por el cargo 9, sobre el uso de armas, además de anexarse 240 meses (20 años) por el cargo 10 sobre conspiración de lavado de dinero. Este último castigo correrá a la par que la sentencia de por vida.
Para evitar “doble castigo”, el juez Cogan aceptó la petición de los fiscales de desestimar los cargos 2, 3 y 4, que son sobre conspiración de distribución de narcóticos, ya que también se contemplan en el primer cargo, aunque está la cláusula que indica que si el acusado gana su apelación, entonces esas acusaciones serán retomadas.
Los defensores de Guzmán Loera tienen 14 días para apelar la sentencia, celebrada por autoridades.
“Nunca más distribuirá veneno en nuestro país, ni hará que millones de personas pierdan vidas inocentes”, dijo el fiscal Donoghue en conferencia de prensa. “No podemos deshacer la violencia, la miseria y la devastación infligidas a innumerables personas… pero podemos asegurarnos de que pase cada minuto de cada día en prisión”.
El director interino de la DEA, Uttam Dhillon, destacó que el castigo muestra que cualquier criminal, por poderoso que sea, puede recibir castigo.
“Esta es una gran victoria para el estado de derecho, para miles de agentes y analistas actuales y retirados de la DEA en todo el mundo, y para todos nuestros socios de la ley aquí, en México y en el mundo”, expresó.

