
El pasado 20 de julio de 2014 recibimos más que un respaldo, un mandato de millones de colombianos a lo largo y ancho del país que nos obligaba a interpretar sus necesidades y anhelos; y a hacer eco de ellos en el Congreso para –desde ahí- promover leyes que redundaran en beneficio del país.
Como fruto del recorrido por Colombia y, en especial por Sucre y Risaralda, promoví debates de control político enfocados en la defensa de las condiciones de la vivienda, la promoción y el mejoramiento de la clase media; y el manejo de las regalías del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación, entre otros.
Denuncié desde la Comisión de Ordenamiento Territorial las condiciones críticas de la calidad del agua potable en el país, la inviabilidad financiera a la que están llevando a Comfasucre y el deterioro ambiental por la erosión de las playas y el derrame de crudo en el Golfo de Morrosquillo. Planteé además mis observaciones sobre la eficiencia del gasto en la administración de Justicia y sobre el informe presentado por la Comisión de expertos que revisa el Sistema Tributario.
Temas como el incumplimiento del gobierno nacional a los compromisos sociales hechos en campaña, el deterioro de la seguridad, el manejo derrochón y folclórico de la economía nacional, y la crisis de los servicios de salud fueron recurrentes en mis constancias.
Llamé la atención sobre las precarias condiciones de nuestros presos por el hacinamiento carcelario, y el olvido en el que están nuestros connacionales en el exterior. Senté mi rechazo a la inaceptable propuesta de legalización de las drogas y la de la eutanasia. Ambas decisiones gubernamentales que atentan contra la dignidad humana y la vida.
Pese a nuestros esfuerzos y oposición como bancada, el gobierno nacional logró aprobar el Plan Nacional de Desarrollo, el Presupuesto General de la Nación y la ley de financiamiento que contienen decisiones que no se conduelen con los ciudadanos, ni empresarios de la pequeña y mediana empresa.
El año legislativo que hoy termina, ha sido un ejercicio satisfactorio y enriquecedor. Recogí en cada visita el sentir y el clamor de la comunidad, y los transmití tanto como pude y en todos los espacios en los que se me permitió.
Agradezco a todos los que han hecho posible esta productiva labor legislativa y renuevo mi compromiso con el país y las regiones.
Los colombianos pueden tener la seguridad de que sus inquietudes y necesidades han sido y seguirán siendo oídas; y que seguiré promoviendo más y mejores condiciones económicas, sociales y culturales para todos.
Senadora María del Rosario Guerra
Partido Centro Democrático


