Las guanábanas Don Iván, ha sido un dicho del refranero popular, con el que se pone en duda alguna aseveración que dista de la verdad y que tiene una excelente aplicación en la lapidaria frase “me acabo de enterar” salida de las propias palabras del presidente de la república, frente al caso concreto de los dineros que ODEBRECHT entrego para la financiación de las campañas del 2010 y el 2014, reconocidos públicamente por el propio Prieto Gerente de campaña y por los esposos Otto Rodríguez y María Fernanda Valencia, con quienes se contrató la impresión de dos millones de afiches y el millón de dólares que se giró a la agencia SANCHO BBDO, para manejar aspectos publicitarios de la campaña Santos Presidente, situación tan bobalicona y salida de contexto como la de pretender que se crea que para quedar bien y cumplir con las reglas de etiqueta, el regalo de matrimonio se le da a los meseros que atienden la fiesta y no a los novios.
La firma Odebrecht que permeo con sus sobornos a los gobiernos de casi toda América Latina tenía un objetivo claro, lograr los mejores contratos y estos solo los otorgan las instancias más altas de un país, es decir, la Presidencia de la República y entonces de allí es donde se deduce la inmensa probabilidad de que en las campañas de Santos y de Zuluaga si hubo presencia de dineros de esta firma y que ambos en su momento lo sabían, situación tan clara como la propia estrategia de la firma brasilera que al apostarle a las dos campañas, simplemente tenía todas las de ganar, como quien dice: Con cara gano yo, con sello pierde usted… así de sencillo.
La otra deducción lógica se desprende de la obligación ejecutiva que tiene todo gerente, administrador o mandadero de mantener informado al dueño de la empresa o al patrón de la finca de todos los pormenores o acontecimientos que se presenten en el desarrollo del negocio, ya sean buenos o malos. Que tal, un gerente haciendo negocios de esa magnitud sin que los dueños o accionistas se enteren. “A mí me echaron de la casa por feo, no por guevon”.
Frente a la posible eventualidad de que el candidato Oscar Iván Zuluaga haya viajado a Brasil A reunirse por directivos de Odebrecht para efectos de lograr apoyos económicos para los gastos de campaña, existe la misma posibilidad de que Santos estaba enterado desde el principio de o ya corroborado por el propio gerente de su campaña y sus asesores publicitarios. Por qué pretender hacer creer entonces, al pueblo colombiano que el único honesto e impoluto es el propio presidente cuando estamos cansados de oír de su propia voz promesas incumplidas, como “en donde le firmo”, o “los acuerdos de la Habana se someterán a escrutinio público” y como estas muchas más.
En un país distinto a Colombia y frente a un escándalo de estas proporciones el presidente debería renunciar. Si queremos acabar con la corrupción y la politiquería y preservar nuestro Estado de derecho las sanciones deben de ser ejemplarizantes, máxime si las malas conductas provienen de quien ostenta el primer cargo de la nación, de lo contrario seguiremos viendo impávidos como unos cuantos acaban con la maltrecha democracia que aún queda y que va camino a una situación similar a la que en los actuales momentos vive Venezuela.


