OPINIÓN / ¿Alcalde pone alcalde?

Todo Alcalde, Gobernador y Presidente de la República intervienen en política para ver a un amigo suyo como sucesor en su cargo.

Nadie quiere entregar las llaves de su oficina a un contradictor y menos a un enemigo, que le vaya a esculcar ciertos papeles o secretos administrativos, que más tarde puede servir de insumos a las investigaciones de los órganos de control.

La política es una actividad que mueve mucho dinero, lo que no permite ceder sus frutos a título gratuito. De pronto, en otro planeta o galaxia.

Por eso los actuales mandatarios hacen todo lo posible para facilitar la llegada de un amigo, así como también hacen lo que sea, para impedir que un contrario no gane ese puesto. Maquiavelo lo dijo hace 500 años: “el fin justifica los medios”, y se prendió la fiesta.

En este sentido, un gobernante con una buena gestión administrativa, con obras para mostrar, buena publicidad y marketing gubernamental y con el apoyo de las redes sociales, puede dar la pelea para ayudar a un amigo en la contienda electoral que se avecina.

Construir una buena imagen en la administración pública exige un presupuesto muy elevado, con mucho dinero para satisfacer las necesidades de la comunidad en los sectores básicos. Y plata no hay, especialmente en el 90% de los municipios de Colombia, donde cerca de 960 pertenecen a la sexta categoría, grupo de pobres que viven de las transferencias de la Nación.

Colombia cuenta con pocas regiones ricas, algunas capitales de Departamentos y los municipios petroleros, y con yacimientos de carbón y puertos exportadores de estos minerales, como Becerril, Puerto Gaitán, Barrancas, Castilla la Nueva y Ciénaga. Otros, con un predial elevado y centros industriales con ingresos significativos de industria y comercio: Envigado, Sabaneta, Chía, Sopó y Funza. La lista de los pobres es bien larga. La encabeza Uribia, Cumaribo, Alto Baudó y Lloró (Chocó) y otros más, la mayoría en la Costa Caribe, donde la gente es más feliz.

Para el caso concreto del apoyo de los gobernantes de turno hacia un candidato amigo, podemos mostrar las siguientes combinaciones: un buen gobernante + un buen candidato= opción de triunfo; un buen gobernante + un mal candidato= campaña peligrosamente costosa; un mal gobernante + un mal candidato: una quema segura.

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