El incendio registrado en Villa de Leyva vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la detección temprana, el reporte inmediato y la activación coordinada de los protocolos de emergencia antes de que el fuego alcance nuevas áreas.
SACS Group advierte que intentar combatir un incendio sin entrenamiento puede aumentar el riesgo. La prioridad para comunidades y organizaciones debe ser alertar a las autoridades, proteger la vida y facilitar una respuesta rápida y segura.
Bogotá, septiembre de 2026. Un incendio forestal de grandes proporciones comienza muchas veces con un conato: un foco localizado que, bajo determinadas condiciones de vegetación, temperatura, viento y terreno, puede extenderse rápidamente. El incendio registrado desde el 19 de septiembre en Villa de Leyva, Boyacá, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que resulta determinante para comunidades, empresas, fincas, hoteles y demás instalaciones ubicadas cerca de zonas forestales: ¿qué puede hacerse durante las primeras horas para reducir la posibilidad de que el fuego continúe avanzando?
La respuesta no consiste en enfrentarse directamente a las llamas. SACS Group advierte que la prioridad debe ser detectar y reportar inmediatamente el foco, proteger a las personas y eliminar, únicamente cuando existan condiciones seguras para hacerlo, factores que puedan facilitar la propagación mientras llegan los organismos especializados.
“En un incendio forestal cada minuto cuenta, pero actuar rápido no significa exponerse al fuego. La primera decisión debe ser informar a los organismos de emergencia con la ubicación más precisa posible y observar, desde un lugar seguro, hacia dónde se desplazan el humo y las llamas. Paralelamente, si las condiciones lo permiten, pueden eliminarse fuentes adicionales de ignición y materiales combustibles próximos a viviendas o instalaciones, sin ingresar nunca al área del incendio”, explicó Carolina López Pérez, gerente técnica para Latinoamérica de SACS Group.
Uno de los aspectos menos visibles durante estas emergencias es el papel del combustible vegetal. Pasto seco, hojas, ramas, madera acumulada y residuos vegetales pueden generar una continuidad entre el área forestal y una construcción. Por eso, en predios que todavía no han sido alcanzados por el incendio y siempre que exista distancia suficiente del frente de fuego, retirar estos materiales de los alrededores inmediatos de edificaciones puede disminuir la posibilidad de que una brasa encuentre combustible y genere un nuevo foco.
También debe prestarse atención a la aparición de puntos secundarios de humo. El viento puede transportar material incandescente y originar focos separados del frente principal, incluso en lugares que inicialmente parecían fuera del área afectada. Detectarlos y reportar inmediatamente su ubicación a los organismos de emergencia permite incorporar esa información a la evaluación operativa sin que habitantes o trabajadores intenten intervenir directamente.
Otro punto crítico son los accesos. Vías internas, portones y caminos deben permanecer libres para permitir el ingreso de bomberos, carrotanques y vehículos de emergencia. En propiedades rurales, hoteles, empresas o instalaciones cercanas al área afectada también es recomendable identificar previamente dónde se encuentran depósitos de combustibles, cilindros de gas, sustancias inflamables, transformadores u otros elementos que puedan incrementar la severidad del incidente e informar sobre ellos a los equipos de respuesta.
SACS Group recomienda además suspender inmediatamente cualquier actividad capaz de producir una nueva fuente de ignición en el entorno: quemas de residuos, fogatas, trabajos con llama abierta o actividades que produzcan chispas. El Ministerio de Ambiente ha señalado que cerca del 95 % de los incendios forestales en Colombia se atribuye a acciones humanas, entre ellas quemas, fogatas, colillas y fósforos encendidos.
En materia de cortafuegos, la compañía hace una precisión importante. Estas franjas sin vegetación pueden contribuir a interrumpir la continuidad del combustible, pero deben planearse y mantenerse preventivamente, especialmente alrededor de áreas habitadas o infraestructura expuesta. Intentar construirlas improvisadamente cuando el incendio ya está próximo puede poner en peligro a las personas y debe quedar bajo orientación de los responsables de la emergencia.
“La propagación depende de la interacción entre combustible, topografía y condiciones meteorológicas. Por eso, prepararse no significa solamente tener extintores o conocer un número de emergencia. Significa saber qué elementos alrededor de una instalación pueden alimentar el fuego, por dónde podrían ingresar los organismos de respuesta, cuáles son las rutas de evacuación y qué activos o sustancias requieren especial protección”, agregó López Pérez.
La vigilancia tampoco termina cuando desaparecen las llamas visibles. Troncos, raíces, hojarasca y otros materiales pueden conservar calor y provocar reactivaciones. Un área aparentemente controlada no debe considerarse segura hasta que los organismos responsables hayan realizado la liquidación del incendio y autorizado el ingreso.
El caso de Villa de Leyva evidencia la complejidad que puede alcanzar una emergencia de este tipo. Con corte al 21 de septiembre, la UNGRD reportaba cerca de 1.200 hectáreas afectadas, dos focos activos y 250 personas desplegadas en la operación, además de apoyo aéreo para intervenir sectores de difícil acceso.
Para SACS Group, la lección trasciende la emergencia actual: la capacidad de contener un incendio también se construye antes de que aparezca el humo. Identificar áreas vulnerables, mantener franjas preventivas, controlar la acumulación de combustible vegetal, disponer de rutas de acceso y evacuación y establecer mecanismos de detección y reporte temprano puede reducir el tiempo de reacción y evitar que un foco encuentre las condiciones necesarias para convertirse en una emergencia de mayor magnitud.
Acerca de SACs
Con más de 24 años de experiencia, SACS Group se especializa en la gestión de riesgos integral, por medio de la planeación, conocimiento del riesgo, valoración de manera cuantitativa y cualitativa del mismo; continuamente preparamos por medios virtuales y nuestro centro de entrenamiento único en Colombia y gran parte de Latinoamérica, respondemos ante emergencias y contingencias industriales. A través de soluciones sostenibles y un enfoque integral, la compañía ayuda a prevenir, preparar y responder eficazmente a incidentes en sectores de alto riesgo, garantizando mayor seguridad y resiliencia.
SACS Group, cuenta con alianzas internacionales dentro de las cuales destacamos la alianza con la universidad de Texas A&M University, la cual nos permite tener certificación de nuestros cursos con su sello a nivel de respuestas a emergencias industriales, gracias a esta alianza contamos con nuestro evento anual a nivel Latinoamérica “Escuela 60 para bomberos en español 2025” la cual se lleva a cabo en nuestro centro de entrenamiento ubicado en Cartagena Colombia.


