En apenas 12 días, la feria empresarial DO RE MI superó los $800 millones en ventas y reunió aproximadamente 35 emprendedores y 60 empresas, entre ellas unidades de alimentos, moda, servicios y marcas de alcance nacional. Para varios de los negocios afectados por el terremoto, estos ingresos han significado recuperar flujo de caja, rotar inventarios que permanecieron detenidos durante semanas y obtener recursos para sostener nóminas y mantener empleos mientras avanzan sus procesos de recuperación.
Doce días bastaron para que la plazoleta del centro comercial el Progreso se convertida en vitrina comercial y empezara a traducir la solidaridad en resultados económicos. Empresas que durante semanas tuvieron inventarios detenidos, puntos de venta cerrados y operaciones limitadas encontraron en la feria DO RE MI-Dosquebradas Reconstruye Mi Tejido Empresarial, un espacio para volver a encontrarse con sus clientes y poner nuevamente en circulación productos que habían quedado represados después del terremoto.

El balance supera ya los $800 millones en ventas, una cifra que dimensiona el alcance de una estrategia concebida para acompañar a un tejido empresarial que continúa enfrentando las consecuencias de la emergencia. Detrás de ese resultado están cerca de 60 empresas y 35 emprendedores que han utilizado la feria como una alternativa temporal mientras recuperan sus establecimientos, reorganizan su producción o encuentran nuevas formas de mantenerse activos.
Para Tatiana Ocampo, secretaria de Desarrollo Económico y Competitividad, el resultado empieza a mostrar que generar espacios de comercialización puede convertirse en una herramienta efectiva para sostener empresas en momentos críticos: “Ha sido una feria exitosa, reconocida como la más importante de este año en materia económica en Dosquebradas. El reconocimiento de los empresarios frente a estas acciones ha sido muy puntual: el sostenimiento económico, la liquidez de sus empresas y la posibilidad de continuar respaldando el pago de las nóminas”.
El impacto empieza a verse con mayor claridad cuando se observa lo ocurrido en empresas particulares. Coytex, por ejemplo, reporta ventas superiores a los $40 millones durante la feria. El resultado cobra especial relevancia por tratarse de una compañía cuya actividad sostiene más de 1.700 empleos. En otros casos, DO RE MI ha permitido convertir el inventario inmovilizado en recursos inmediatos. Martins Company, afectada en su punto de venta de La Popa y con su fábrica cerrada durante más de 25 días, logró comercializar más del 50 % de las prendas que mantenía disponibles después de la emergencia.
Al respecto, Jorge Carvajal, gerente de Martins Company, explicó lo que ese movimiento representó para la empresa después de semanas de incertidumbre: “Esta feria DO RE MI ha sido muy especial, una bendición para nosotros. Gracias a este espacio pudimos reunir recursos para la nómina de nuestro personal después de no saber qué iba a pasar. Agradecemos a la Administración Municipal, a la Cámara de Comercio y, sobre todo, a los dosquebradenses que han comprado. Hemos podido recuperar cerca del 50 % de nuestro flujo de caja”.
El resultado de empresas como Martins también muestra que la recuperación no se queda únicamente en el punto de venta. En sectores como La Popa, buena parte de la actividad textil depende de talleres satélite, proveedores y pequeñas unidades productivas, muchas de ellas sostenidas por madres cabeza de familia. Por eso, cuando una marca logra volver a vender y recuperar liquidez, también ayuda a mantener en movimiento una red de trabajo e ingresos que alcanza a numerosas familias.
La dinámica comercial también ha alcanzado a compañías de mayor escala. Renault, por ejemplo, registra ventas superiores a los $170 millones asociadas al flujo de visitantes generado durante la feria, mientras otras marcas de alcance nacional como WOM se han integrado a la programación. Pero la apuesta no se limitó a instalar puntos de venta. Con el paso de los días, la feria se convirtió también en un espacio para permanecer, compartir y atraer nuevos públicos. Durante los fines de semana, la programación incorporó presentaciones culturales, música, gastronomía, café y bebidas, ampliando las oportunidades para pequeños negocios y aumentando el flujo de visitantes.
A esa dinámica se sumó Bodytech, que, aunque todavía no ha abierto su sede dentro del Centro Comercial El Progreso, participa con clases funcionales y actividades de entrenamiento, integrando bienestar y actividad física a la experiencia de la feria.
Es de destacar que esta estrategia ha sido posible gracias a la articulación de aliados como el Centro Comercial El Progreso, la Cámara de Comercio de Dosquebradas, Comfamiliar Risaralda, EDOS, Amarilo y la Gobernación de Risaralda, que desde diferentes frentes se han vinculado a la recuperación del tejido empresarial.
De esta forma DO RE MI demuestra que cada compra puede convertirse en una forma concreta de reconstrucción: mueve inventarios, sostiene cadenas productivas, protege empleos y les devuelve a las empresas afectadas la posibilidad de seguir operando. En una ciudad que todavía enfrenta las consecuencias del terremoto, mantener vivo el tejido empresarial también significa proteger los ingresos y la estabilidad de cientos de familias.
Dato de interés:
Como parte del acompañamiento integral al sector empresarial y laboral, la nueva sede de la Secretaría de Desarrollo Económico y Competitividad cuenta con atención del Ministerio del Trabajo, de 8:00 a. m. a 12:30 p. m. y de 1:00 p. m. a 4:00 p. m., para orientar consultas relacionadas con suspensión de contratos, trámites institucionales y otras situaciones laborales derivadas de la emergencia.


