El Servicio Geológico Colombiano señala que la secuencia presenta características de un enjambre sísmico. La actividad no permite anticipar si habrá o no un movimiento de mayor magnitud.
La actividad sísmica continúa en el departamento del Chocó, varias semanas después del terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto, una situación que mantiene la atención de las autoridades y genera preocupación entre habitantes de las zonas que han sentido los nuevos movimientos.
Durante la tarde del lunes 14 de septiembre se registraron varios sismos con epicentro en el departamento, algunos de los cuales fueron percibidos en Pereira, Cali y Manizales, provocando incluso evacuaciones preventivas en algunas edificaciones.
Sin embargo, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) ha explicado que la actividad registrada en los últimos días presenta características que pueden observarse después de un terremoto de gran magnitud.
¿Qué está ocurriendo en Chocó?
Freddy Tovar, coordinador de la Red Sismológica Nacional de Colombia, explicó que la región presenta características de un fenómeno conocido como enjambre sísmico.
Este fenómeno se caracteriza por la ocurrencia de numerosos movimientos telúricos en una misma zona, sin que necesariamente exista un único sismo principal seguido de réplicas que disminuyan progresivamente en magnitud.
La secuencia registrada en Chocó presenta precisamente una dinámica diferente a la que normalmente se esperaría después de un gran terremoto.
Según la información citada por el SGC, varios de los movimientos recientes se han concentrado entre los 30 y 50 kilómetros de profundidad, con algunos eventos cercanos a magnitud 5.
Esta característica también diferencia estos movimientos del terremoto del 10 de agosto, cuyo origen se ubicó aproximadamente a 103 kilómetros de profundidad.
¿Puede ocurrir otro sismo de mayor magnitud?
Esta es una de las principales preocupaciones entre las comunidades que han sentido los nuevos movimientos.
Sin embargo, la respuesta de los expertos es clara: la actividad sísmica no permite predecir si ocurrirá o no un terremoto de mayor magnitud.
El Servicio Geológico Colombiano recuerda que los sismos no pueden predecirse con exactitud, por lo que la ocurrencia de numerosos movimientos pequeños o moderados no significa necesariamente que la energía se esté “agotando” y que ya no pueda producirse un evento de mayor magnitud.
Pero tampoco significa que necesariamente vaya a ocurrir otro terremoto fuerte.
Tovar explicó que la magnitud de los sismos se mide en una escala logarítmica y que pequeñas diferencias en el número de magnitud representan grandes diferencias en la energía liberada.
Por ejemplo, un sismo de magnitud 4 libera aproximadamente 32 veces más energía que uno de magnitud 3, mientras que uno de magnitud 5 libera cerca de 1.000 veces más energía que uno de magnitud 3.
Por eso, tener muchos movimientos de menor magnitud no permite concluir que la energía acumulada en la zona se haya liberado completamente.
¿Qué relación tiene con el terremoto del 10 de agosto?
Una de las hipótesis planteadas por los especialistas es que el terremoto del 10 de agosto pudo haber modificado los esfuerzos existentes en sectores de la corteza ubicados a menor profundidad.
También se contempla la posibilidad de que la actividad esté relacionada con otros procesos geológicos, entre ellos una eventual migración de fluidos asociada con la placa que subduce en esta zona.
Estas son hipótesis que forman parte del análisis científico y que requieren seguimiento de la actividad sísmica para determinar cómo evoluciona la secuencia.
El llamado del Servicio Geológico
Ante la continuidad de los movimientos, el Servicio Geológico Colombiano insiste en que no es posible establecer con anticipación cuándo ocurrirá un terremoto ni determinar de qué magnitud será.
Por esta razón, la recomendación para las comunidades no es tratar de interpretar cada temblor como una señal de que se aproxima un terremoto mayor, sino mantener las medidas de prevención y estar atentos a la información oficial de las autoridades.
La actividad sísmica continuará siendo monitoreada por la Red Sismológica Nacional, mientras los expertos analizan la evolución de la secuencia registrada en el Chocó después del terremoto del 10 de agosto.


