El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, cuestionó el aumento del 23 % aplicado al salario mínimo en 2026 y anticipó que las próximas negociaciones tendrán como referencia la inflación, la productividad y la protección del poder adquisitivo.
Bogotá, 10 de septiembre de 2026. El Gobierno de Abelardo De la Espriella ya definió el enfoque que pretende llevar a la próxima negociación del salario mínimo en Colombia: los incrementos deberán estar sustentados principalmente en el comportamiento de la inflación, la productividad y la capacidad de la economía.
El anuncio fue realizado por el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, quien cuestionó nuevamente el aumento del 23 % decretado para 2026, que llevó el salario mínimo a $1.750.905.
Según el funcionario, la política salarial del Gobierno buscará mantener el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente de quienes reciben menores ingresos, pero evitando incrementos que puedan generar presiones adicionales sobre otras variables de la economía.
Gómez sostuvo que las futuras alzas deberán guardar relación con la productividad de la economía y los datos oficiales de inflación del Dane, dentro de una negociación en la que participen empresarios, sindicatos y Gobierno.
Gobierno cuestiona el aumento del 23 % de 2026
El ministro calificó como “absolutamente innecesario” el incremento aplicado para este año durante el Gobierno de Gustavo Petro y lo atribuyó a una política que, en su concepto, tuvo un componente populista.
Gómez argumentó que un aumento salarial de esa magnitud no solo beneficia directamente los ingresos de los trabajadores, sino que también puede producir efectos sobre el consumo, la inflación y las importaciones.
De acuerdo con su explicación, el aumento del salario mínimo contribuyó a estimular el consumo privado y a incrementar las presiones inflacionarias, al tiempo que tuvo incidencia en el comportamiento de las importaciones y del déficit comercial.
La preocupación del Gobierno está relacionada además con la posibilidad de que la inflación permanezca por encima de las metas durante los próximos años. En ese escenario, Hacienda considera que las decisiones sobre el salario mínimo deberán tomar en cuenta el comportamiento de los precios para evitar nuevas presiones inflacionarias.
La apuesta por proteger el poder adquisitivo
Aunque el Gobierno plantea una política salarial más moderada, el ministro insistió en que uno de los objetivos será proteger el ingreso real de los trabajadores.
La fórmula que comienza a perfilarse para la próxima negociación combina tres elementos: inflación, productividad y protección del poder adquisitivo.
De esta manera, la administración de De la Espriella pretende que el aumento del salario mínimo no se defina únicamente a partir de las expectativas de los trabajadores o de decisiones políticas, sino también teniendo en cuenta las condiciones reales de la economía colombiana.
La discusión deberá reunir nuevamente a empresarios, organizaciones sindicales y Gobierno, que tendrán que buscar un punto de equilibrio entre mejorar los ingresos de los trabajadores y evitar que los aumentos salariales generen nuevas presiones sobre los precios.
El mensaje del Ministerio de Hacienda anticipa así una negociación diferente a la de 2026, con mayor énfasis en los indicadores económicos y en las cifras oficiales del Dane como soporte para determinar el próximo incremento del salario mínimo.


